Del 1 de junio al 31 de julio se notificaron 135 atenciones en urgencias hospitalarias de patologías relacionadas con el calor // Imagen Laura Trives

Las dos oleadas de altas temperaturas que ha registrado Aragón hasta el cierre del mes de julio han impactado tanto en la asistencia urgente como en la mortalidad. Así se desprende de la primera evaluación del Plan de Vigilancia de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud en Aragón, elaborado por la Dirección General de Salud Pública del Departamento de Sanidad, tras analizar el periodo comprendido entre el 1 de junio y el 31 de julio. «Este verano ha sido atípico por la intensidad del calor y por la intensidad de las consecuencias que ha tenido el calor en la salud poblacional», ha reconocido el director del ramo, Francisco Javier Falo.

El estudio realiza un análisis de las temperaturas registradas, de las urgencias hospitalarias, de la actividad del 061 y de la mortalidad en este periodo. En cuanto a las temperaturas, los criterios de Salud Pública se basan en los umbrales establecidos para cada provincia a partir de los cuales se considera que hay afecciones para la salud de las personas: Huesca, 34 de máxima y 20 de mínima; Teruel, 36 y 17; y Zaragoza, 36 y 20.

El documento constata que las temperaturas en estas nueve primeras semanas de la temporada 2022 han superado en un elevado porcentaje de días las temperaturas medias de las series históricas y los umbrales de disparo de mortalidad, tanto de la temperatura máxima, mínima como de ambas simultáneamente. Especialmente las olas de calor caracterizadas por temperaturas extraordinariamente altas y persistentes sufridas en las tres capitales en la semana del 13 al 19 de junio y del 11 al 24 de julio.

De este modo se observa un aumento de las temperaturas máximas respecto al promedio de los 15 años anteriores en los meses de junio y julio, de entre tres y cinco grados en Zaragoza, Huesca y Teruel. Y destaca sobre todo la semana del 13 al 19 de junio, fechas en las que esta diferencia diaria superó en más de diez grados los valores promedio de la temperatura máxima de los 15 años anteriores.

También es destacable el número de días consecutivos en los que se ha registrado este fenómeno. Así, se han superado umbrales de temperatura máxima y mínima de disparo de mortalidad durante 15 días en Huesca, 22 días en Zaragoza y cuatro días en Teruel.

Aumento de las atenciones en Urgencias

Estos aumentos de temperatura coinciden, un año más, con un aumento en los registros de urgencias. En los hospitales, los valores se acercan a los de temporadas previas a la pandemia de Covid-19, con cifras en torno a las 9.500 asistencias semanales, excepto un notable incremento en la semana del 20 al 26 de junio, cuando se registraron casi 11.000 urgencias.

Además, del 1 de junio al 31 de julio se notificaron 135 atenciones en urgencias hospitalarias de patologías específicamente relacionadas con las altas temperaturas frente a las 49 del mismo periodo de 2021 aunque similares a las 139 de 2019. Asimismo, se han registrado durante el mes de julio ocho ingresos hospitalarios, siete hombres y una mujer.

De estos diagnósticos, 85 se produjeron como consecuencia de golpes de calor o insolaciones, 30 se diagnosticaron como síncope de calor, nueve agotamientos por calor, cinco por fatiga y el resto, a diferentes patologías como edemas o calambres.

Las urgencias atendidas por el 061, al igual que en las temporadas 2020 y 2021, estuvieron muy por encima de los límites esperados, con un pico registrado entre el 18 y el 24 de julio, con 4.123 asistencias semanales frente a las 2.800 de media de los siete años anteriores. «En junio ha superado curiosamente las atenciones a urgencias atribuibles al año 20- 21, años de pandemia y de incendia muy alta. En definitiva, una vez más ponen en evidencia que el calor tiene un efecto muy claro sobre la salud de la población y el sistema sanitario».

Vigilancia de la mortalidad

Respecto a la mortalidad, en siete de las nueve semanas de vigilancia en Zaragoza, la mortalidad ha estado por encima del umbral esperado en todas las edades y en seis semanas en mayores de 64 años. Esto sugiere que, como en las urgencias, el número de defunciones aumenta durante las temporadas de calor. Así lo ha sostenido Falo, tras explicar que, «si se comparan las gráficas del informe, se ve perfectamente: hace calor una semana y a la semana siguiente sube la mortalidad con unos números muy claros».

«No podemos decir que toda la mortalidad sea atribuible al calor, porque atribuir causalidad es muy complicado, pero es fácil pensar que si esto se está produciendo de manera sistemática puede ser atribuible al calor», ha declarado. Precisamente, aunque ha asegurado que no hay ninguna muerte «atribuible a proceso agudo producido por el calor, si se ha observado incremento de patologías relacionadas con el calor».

Por ejemplo, en Zaragoza capital la mortalidad se disparó en la semana disparó entre los mayores de 64 años la semana del 18 al 24 de julio, con 188 fallecimientos frente a los 115 de media de los últimos siete años. En Teruel, por su parte se registraron en 22 fallecimientos frente a la media de doce. Y lo mismo sucedió en Huesca, en la semana del 20 al 26 de junio, con 18 muertes de personas de más de esta edad frente a las doce de media.

Por otra parte, Falo ha avanzado que las temperaturas extremas ligadas al frío, «que suponían el mayor pico de mortalidad», sin embargo, ahora se tendrá que tener en consideración el fenómeno ligado al calor «con un segundo pico». «Veremos cómo se comporta», ha expresado, tras recordar que «las infecciones respiratorias y patologías por frío han condicionado la mortalidad». «No morimos de manera homogénea a lo largo de todo el año», ha puntualizado.

Cabe recordar que la Dirección General de Salud Pública activó ya el pasado mes de junio el Plan de acción para la prevención de los efectos de las temperaturas extremas sobre la salud en Aragón, que se extenderá hasta el próximo 15 de septiembre. El plan, dirigido por Salud Pública, tiene por objetivos prever posibles problemas para la salud de los ciudadanos relacionados con las situaciones de calor extremo y medir las consecuencias para la salud de la población. Cuenta con la colaboración de varios departamentos, instituciones y organizaciones y se realiza en coordinación con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

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