Puente de Piedra sobre el río Ebro una de las historias de miedo en Zaragoza
Dice la leyenda que del Pozo de San Lázaro nunca nadie salió. Foto: Carlos Burillo

Cuando cae la noche, Zaragoza es una ciudad en la que afloran las leyendas y misterios que por el día quedan ocultos. En rincones, plazas y hasta en el fondo del río han sucedido historias de las que a día de hoy no se ha hallado explicación más allá de la paranormal. Y qué mejor que pasar un Halloween de miedo recordando algunas de ellas. Seguro que gran parte de ellas las conocías y es que algunas fueron tan impactantes que llegaron hasta los periódicos más afamados de Reino Unido.

EL POZO DE SAN LÁZARO DEL QUE NUNCA NADIE SALIÓ

Quizás ni siquiera sabías que existía, pero entre los dos arcos más septentrionales del puente de Piedra existe un profundo pozo de origen artificial. Un pozo del que, dice la leyenda, que nunca nadie salió con vida y que bañado por el Ebro queda oculto. Su nombre se debe a que junto a él se erigía en 1224 el antiguo Convento de San Lázaro donde estaban los enfermos terminales de lepra. La historia dice que una vez fallecían eran arrojados al pozo donde desaparecían para siempre.

Otra de las historias más enigmáticas alrededor del pozo es la de un accidente de autobús que ocurrió en 1971 en Zaragoza

La veneración a Santo Dominguito de Val es una de las más extendidas, pero quizás lo que no mucha gente sabe es que Dominguito era un niño de siete años que cantaba en el siglo XIII en el coro de la Seo y que fue asesinado y crucificado. Su cuerpo fue enterrado a las orillas del Ebro junto al pozo artificial, pero siete meses después se encontraron sus restos por el Ebro conducidos por un fuego fatuo. Se dice, que fue el agua que cubría el pozo la que lo desenterró…

Otra de las historias más enigmáticas alrededor del pozo es la de un accidente de autobús que ocurrió en 1971 en Zaragoza y en el que perdieron la vida diez personas. El autobús circulaba por el puente de Piedra y cayó al oscuro pozo. De allí se logró rescatar a los pasajeros que salieron con vida, pero al intentar sacar el vehículo del pozo la sirga que lo sujetaba se rompió y el autobús desapareció para siempre en las profundidades.

EL DUENDE QUE LLEGÓ A INGLATERRA

Corría 1934 cuando en el número dos de la calle Gascón de Gotor de Zaragoza comenzaron a escucharse terroríficas risas detrás del hornillo. Algunos asociaban esas carcajadas a un misterioso duende mientras que otros estaban convencidos de que había una presencia fantasmal en ese domicilio. Un día de invierno, la criada se dispuso a encender el fuego para cocinar un caldo y el duende ya no emitía terroríficas risas sino que, con una voz de ultratumba, comenzó a gritarle a la joven que no encendiese el horno, pues se quemaba.

En el número dos de la calle Gascón de Gotor de Zaragoza comenzaron a escucharse terroríficas risas detrás del hornillo

Policías, médiums, vecinos, estanqueros y panaderos pasaron por el domicilio de la calle Gotor con el objetivo de escuchar esas misteriosas risas y descubrir, de una vez por todas, a quien pertenecían. Pero el misterio nunca se desveló, ni poniendo la casa patas arriba ni desmontando el hornillo. Fue tal el revuelo que ocasionó el misterioso duende que llevó a Zaragoza a las páginas del prestigioso The Times de Reino Unido.

Cuenta la leyenda que el duende dejó de reír y hablar un día cualquiera de 1935. Nadie supo nunca de donde vino la voz, aunque comenzó a circular el rumor de que era la criada de la familia la que, haciendo gala de su ventriloquía, imitaba la voz de la terrorífica criatura. Pero esta, como todas las grandes historias, nunca tuvo un final claro.

¿A DÓNDE MIRA EL NIÑO DE LA PLAZA SAN FELIPE?

En medio de la plaza de San Felipe entre el bullicio de las terrazas un niño sentado mira hacia algún punto frente a él. Ahora, ese punto es la nada, pero durante siglos fue la Torre Nueva, el edificio más alto de Zaragoza.

Odiada por la mayoría de los vecinos que veían cómo esa torre rompía con la armonía de la ciudad, la Torre Nueva se construyó para que toda Zaragoza pudiese saber la hora exacta en cada momento. Por ello, tenía un gran reloj y unas campanas que marcaban cada hora. La torre fue derruida ante las voces discordantes que no paraban de alzarse y su demolición fue considerada como el «mayor crimen artístico cometido en España». Al menos, así lo aseguraban los periódicos de la época.

En medio de la plaza de San Felipe, un niño sentado mira hacia algún punto frente a él. Ahora, ese punto es la nada, pero durante siglos fue la Torre Nueva, el edificio más alto de Zaragoza. Foto: Carlos Burillo

¿Y qué tiene de misteriosa la leyenda de la Torre Nueva? Se dice que dentro del torreón habitaba un espíritu que se dedicaba a atrasar las horas del reloj y a repiquetear las campanas cuando así lo quería. Pero no solo eso, sino que se dice que en la Torre Nueva vivían las almas insatisfechas de algunos inquisidores como Pedro Arbués y que vagaban y se lamentaban allá donde fueran.

LA HABITACIÓN 510 DEL HOTEL CORONA

El 12 de julio de 1979 tuvo lugar en el Hotel Corona de Aragón de Zaragoza uno de los incendios más impactantes de la Transición española. El fuego acabó con la vida de más de 80 personas y todavía hoy son muchas las teorías y conspiraciones alrededor del fatídico incendio.

Hay una leyenda oscura y terrorífica que circula alrededor de la habitación 510 del actual Hotel Inside Melia. Foto: Carlos Burillo

Sin embargo, hay una leyenda oscura y terrorífica que circula alrededor de la habitación 510 de dicho hotel (hoy Hotel Inside Melia). Huéspedes que se instalaron allí tras el incendio aseguraban haber visto figuras correr por el pasillo, escuchar gritos y llantos, oír golpes en las puertas, ver cómo las luces se encendían sin que nadie las tocase e incluso notar cómo la calefacción se encendía y apagaba sola creando una sensación de mucho frío o mucho calor en la habitación. Algunos dicen que se trata de un lugar maldito pero esto, ya se sabe, son solo leyendas…

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