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Se han estudiado 168 animales pertenecientes a siete ganaderías, lo que triplica la muestra que se suele seleccionar para estas investigaciones. Foto: Ganadería José Luis Cuartero

Lo que comenzó como una inquietud de los ganaderos del Valle del Ebro, al ver diferencias en las vacas que criaban, ha terminado con una petición para considerarlas raza autóctona. Una cornamenta con cinco capas diferenciadas, su morfología frontonasal cóncava y el color de su pelaje es solo lo que se aprecia a simple vista. Un estudio sobre la caracterización genética del ganado bravo del valle del Ebro, llevado a cabo por la Universidad de Zaragoza, arroja también la distinción de sus genes de otras poblaciones bravas, como la Casta Navarra.

Este estudio se ha presentado este miércoles con la presencia de Joaquín Olona, consejero de Agricultura y Medio Ambiente, y Pilar Zaragoza, catedrática de genética de la Universidad de Zaragoza. Ha sido realizado por el Laboratorio de Genética Bioquímica de la Facultad de Veterinaria, con una subvención de 20.500 euros. En él se han estudiado 168 animales pertenecientes a siete ganaderías, lo que triplica la muestra que se suele seleccionar para estas investigaciones. Así, se han utilizado treinta marcadores genéticos estandarizados para ver las diferencias con otros vacunos.

LA DENOMINACIÓN RAZA AUTÓCTONA PARA PROTEGER Y CONSERVAR

Los resultados, como ha indicado Zaragoza, han sido “sorprendentes”. “El interés que tenían los ganaderos, el de la Universidad y el del Gobierno de Aragón se ha consolidado en unos resultados donde estos animales se manifiestan con unas características genéticas muy diferentes. Incluso más que otras que ya se consideran como tales”. Además, la investigadora ha revelado que, gracias al estudio, se ha podido certificar que la Casta Navarra vendría originalmente de la aragonesa.

Por lo tanto, y en base a los resultados, el consejero ha indicado que el Gobierno de Aragón va a impulsar una demanda para que esta raza se convierta en autóctona. Esta sería una distinción que garantizaría la “protección y conservación de este patrimonio genético tan valioso”. Asimismo, este status permitiría a las ganaderías a acceder a las ayudas que la Política Agraria Común, a través del PDR, destina a las razas autóctonas.

“El siguiente paso es seleccionar una población dentro de esos 168 animales que hemos estudiado, que sean representativos y muy puros de la raza. Luego, con otro análisis, se determinará que animales pueden entrar oficialmente en esta distinción”, ha concluido Zaragoza.

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