Uno de los elementos básicos de un vehículo, que ayuda a garantizar la seguridad de todos los ocupantes, es sin duda el parabrisas, así como el resto de vidrios estructurales. Estos son imprescindibles para garantizar la correcta visibilidad de la calzada por parte del conductor, así como para mantener la estructura del vehículo en perfectas condiciones.

Por estas razones, es sumamente importante mantener el parabrisas, las ventanillas laterales y la luneta trasera en perfectas condiciones, realizando el mantenimiento necesario para evitar que estos sufran algún daño y llevando a cabo las reparaciones y sustituciones que sean precisas cuando sufren algún impacto.

De este modo, se recomienda conocer los distintos talleres especializados en estos servicios, tanto en el lugar de residencia, como cuando se hace algún viaje, para saber dónde llevar a cabo la reparación de lunas en Aragón o en cualquier otro punto de nuestro país.

Cabe destacar, que además de los posibles impactos que tiende a sufrir un parabrisas y que pueden dañar estructuralmente los cristales de un vehículo, los cambios de temperatura también pueden ser sumamente perjudiciales para los mismos.

Por ello, es sumamente valioso saber cómo puede afectar la temperatura a la integridad del parabrisas de un coche y qué hacer para evitar que este se dañe.

¿Qué le sucede al parabrisas de un coche con climas fríos?

Durante la temporada invernal, el parabrisas está más expuesto a sufrir daños, y no solo por la bajada drástica de temperaturas, sino porque las precipitaciones incrementan y ambos fenómenos climáticos unidos pueden llevar a que aparezca hielo sobre los cristales.

Esto puede afectar a la integridad del parabrisas y demás vidrios del vehículo de varias formas. En primer lugar, si hay una helada, generalmente durante la noche, el modo de retirada del hielo sobre el cristal es clave, se debe evitar utilizar palas o cuchillos para su retirada, optando mejor por una cuchilla especializada para esta acción.

También, cabe destacar que, el frío, por sí solo, no debería dañar el parabrisas, sino que el riesgo de rotura aparece cuando se lleva a cabo un cambio drástico de temperatura, por lo que no se recomienda, en absoluto, usar agua caliente para eliminar esta escarcha.

Además, estas heladas también pueden suponer un riesgo para el vidrio, dado que si existe cualquier pequeño impacto en el mismo, entra agua y esta se hiela, el parabrisas se puede ver debilitado o las grietas existentes pueden llegar a incrementar en tamaño, llegando a requerir una sustitución completa.

Además, otra de las maneras en las que las bajas temperaturas afectan al parabrisas es, una vez más, con los cambios bruscos de temperatura. Y es que es muy común entrar al vehículo cuando hace frío y conectar inmediatamente la calefacción. Un chorro de aire caliente sobre el cristal frío puede debilitarlo, facilitando la aparición de grietas.

También se recomienda, aunque este consejo debería tenerse en cuenta a lo largo de todo el año, en invierno es aún más conveniente, contar con líquido limpiaparabrisas en todo momento, con el fin de mantener el cristal limpio constantemente.

Así se facilita, no solo la visibilidad de la calzada, sino también el buen funcionamiento de las escobillas, limpiando los restos de agua y de nieve, y consiguiendo que sea más sencillo eliminar también los restos de hielo que pueden aparecer.

Y si las temperaturas son elevadas, ¿qué puede ocurrir con el parabrisas?

Al igual que ocurre con las bajas temperaturas, cuando estas son elevadas también pueden tener un impacto negativo sobre la estructura de los cristales. Sobre todo, como se comentaba anteriormente, cuando existe un cambio brusco.

Del mismo modo que en invierno se tiende a usar de manera excesiva la calefacción, en verano, es muy común entrar en un vehículo que se encuentra a una temperatura notoriamente elevada y conectar, de manera inmediata, el aire acondicionado.

Una vez más, cabe destacar que este cambio radical de temperatura hace que el vidrio se expanda y contraiga de manera continuada, debilitándolo y haciéndolo más frágil.

Además, en verano, se suelen hacer más viajes, incrementando así las probabilidades de que el parabrisas sufra un impacto. Esto, sumado a la debilidad estructural del mismo, puede llegar a suponer la necesidad de reparación o, incluso, de sustitución del cristal por completo.

Para evitar este tipo de situaciones, se recomienda aparcar, siempre que sea posible, en la sombra o bajo techo, para que el vehículo no llegue a alcanzar temperaturas tan elevadas. Además, se aconseja enfriar el coche lentamente, bajando las ventanillas e iniciando el sistema de aire acondicionado poco a poco, con temperaturas no tan drásticas y con una potencia de aire limitada.

Es muy sencillo intentar mantener en perfecto estado todos los vidrios de un coche, aunque es prácticamente imposible evitar que estos sufran el impacto de algún elemento durante la conducción.

El mejor consejo a tener en cuenta en estas segundas situaciones es acudir, lo antes posible, a un taller especializado para que valoren la importancia del daño y para que se lleve a cabo cuanto antes la reparación o sustitución del parabrisas, evitando así que el problema vaya a más.

¿Sabías que las temperaturas afectaban de este modo a la integridad del parabrisas del coche? Ahora que ya lo sabes, puedes evitar que, con la llegada de las bajas temperaturas, este pueda sufrir daños inoportunos.

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