El VAR de la prostitución desmonta algunos de los falsos mitos sobre esta profesión

“Ejercen la prostitución porque quieren, nadie les obliga a ello”. “La que es puta, lo será toda la vida”. “Si la prostitución es la profesión más antigua del mundo, por algo será”. Estos son solo varios ejemplos de las falsas creencias más extendidas que existen en torno a la prostitución. Médicos del Mundo asegura que estos estereotipos alimentan el estigma social que acompaña a las mujeres y suponen una barrera insalvable para las que intentan salir de la prostitución.

Con motivo del día internacional de eliminación de la violencia contra las mujeres, Médicos del Mundo ha creado su propio VAR, un sistema de videoarbitraje similar al del fútbol. Bajo el “hashtag” #ElVARdelaProstitución, este es “un llamamiento a la ciudadanía para que acabe con las falsas creencias asentadas durante siglos sobre la profesión”, explican, “y conocer la realidad que viven las mujeres en esta situación, así como las explotaciones sexuales y las supervivientes de trata”.

“A pesar de que la prostitución y la explotación sexual son dos formas más de violencia contra las mujeres, no reciben un rechazo público contundente. Al contrario, una parte de la sociedad lo ha logrado normalizar, aceptar y ser cómplice de estas expresiones de violencia; otra, en cambio, mira hacia ellas con resignación y con la convicción de que no se puede hacer nada para ayudarlas”, afirma el presidente de Médicos del Mundo, Pepe Fernández.

EL PELIGRO DE LA NORMALIZACIÓN

En el ámbito de la salud, la mayoría de las mujeres prostitutas y explotadas sexualmente a las que atienden desde la organización manifiesta que no comparte su situación con su médico de familia por miedo al rechazo. Esto, explican, las sitúa en una mayor vulnerabilidad ya que la prostitución “produce efectos devastadores en su salud física, mental y reproductiva”.

Según relatan, las secuelas físicas van desde enfermedades de transmisión sexual a las propias consecuencias de la violencia física, como agresiones o golpes. “Las psicológicas, como amenazas, humillaciones e insultos, a menudo derivan en cuadros de ansiedad, angustia y depresión”, denuncian.

Aseguran que el 70% de las prostitutas que sufren estas agresiones desarrollan trastornos de estrés postraumático, “un porcentaje similar al de los veteranos de guerra o las víctimas de tortura”. En este sentido, señalan que el acceso a la salud es fundamental, y muchas de ellas quedan excluidas del sistema sanitario por su condición migrante. “La mayoría de ellas no recurre a servicios sociosanitarios por desconfianza a las instituciones o por miedo a ser deportadas”, afirman.

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