La celebración ha comenzado con la entrega de reconocimientos para la Asociación Vecinal y los miembros del Patronato de la Fundación

La convicción de que había que actuar ante situaciones injustas que afectaban a muchas personas, y especialmente a jóvenes, llevó a la Asociación de Vecinos del Picarral a impulsar en 1992 una fundación que diera soporte a varios proyectos iniciados para tratar de dar respuestas a necesidades de apoyo social, formación y empleo. Este es el origen de la Fundación Picarral que este jueves ha celebrado su 30 aniversario en una gala que ha estado llena de agradecimientos y reconocimientos a personas, colaboraciones institucionales y empresariales pero que, sobre todo, ha dado voz a testimonios de personas como Keila Blanco, Antonio Alcalá, Mmadou Alimou o Sofía Sanz, que han pasado por la fundación y que han dado ejemplo del talento de la diversidad.

La celebración ha comenzado con la entrega de reconocimientos para la Asociación Vecinal y los miembros del Patronato de la Fundación, que preside María Dolores Bescós. Y muy emotivo ha sido el reconocimiento especial a Teresa Soro, persona clave en el inicio del proyecto. «Hoy estoy pletórica, si echamos la vista atrás nunca podríamos pensar que llegaríamos hasta aquí y que ayudaríamos a tanta gente a encontrar un empleo», ha reconocido emocionada Bescós.

Desde entonces y hasta ahora, cerca de 3.000 personas se han formado profesionalmente en el aula taller multiprofesional y en la Escuela de Hostelería Topi y más de 200 niños, adolescentes y jóvenes han pasado por sus programas residenciales.

La Fundación ha puesto en valor el respaldo institucional recibido con reconocimientos especiales para la Consejería de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón, liderada por María Victoria Broto, y para la Consejería de Acción Social y Familia del Ayuntamiento de Zaragoza, encabezada por Ángel Lorén. Los premios también han recaído en la Fundación Ibercaja y en las empresas Saica y Tereos.

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