El presidente de las Cortes, Javier Sada, ha sido el encargado de recibir la medalla

El presidente de Aragón, Javier Lambán, junto con el lugarteniente del Justicia de Aragón, Javier Hernández, han entregado la Medalla de Oro del Justicia al Pueblo Aragonés, que ha sido recogido por el presidente de las Cortes de Aragón, Javier Sada. Los tres, seguidos de todas las autoridades e invitados al acto, han realizado una ofrenda floral ante la estatua de Juan de Lanuza como testimonio de la conmemoración, cada 20 de diciembre, del Día del Justicia y de los derechos y libertades de Aragón. La loa al pueblo aragonés ha corrido a cargo de tres representantes de la ciudadanía, personas mayores, adultas y jóvenes.

El acto se ha celebrado en Ejea de los Caballeros y en el mismo lugar donde nació la institución del Justicia de Aragón en 1265, de la mano del rey de Aragón Jaime I, la Iglesia de Santa María de la Corona. El Justicia es una de las cuatro instituciones básicas de autogobierno de la Comunidad Autónoma de Aragón y recibe una atención especial para cerrar los actos conmemorativos de 40 aniversario del Estatuto de Autonomía.

Javier Lambán, durante el acto desarrollado en Ejea

Ejea, al ser el también el lugar donde se aprueba esta Ley Reguladora del Justicia de Aragón en 1985, se convierte simbólicamente en una villa defensora de lo aragonés y, por tanto, contraria a aquel Decreto de 29 de junio de 1707, de Felipe V, que da por abolidos y derogados los fueros, los privilegios, las prácticas y las costumbres de Aragón.

“La historia nos constituye, aunque no da derechos y ahora que pintan bastos en aspectos relacionados con los derechos y las leyes en todo el mundo, es bueno que los aragoneses, yendo más allá de la letra de nuestro Estatuto de Autonomía, y nos planteemos propósitos más ambiciosos”, ha propuesto, en referencia a la capacidad de exportar modelo por dar ejemplo de hacer Aragón a través del pacto.

A juicio de Lambán, Aragón es una comunidad donde se entiende el pacto” de forma primordial y primorosa y podemos ser ejemplo del buen hacer en materia política y ética, entendiendo el presente y el futuro”.

EL JUSTICIA

El jefe del Ejecutivo autonómico ha relatado que el 26 de abril de 1265, en la Iglesia de Santa María de la Corona de Ejea, rodeado de un nutrido grupo de hombres, el rey de Aragón Jaime I, con su mano puesta sobre los Santos Evangelios que sostiene el obispo de Zaragoza, jura por sí y sus sucesores los acuerdos que en los días previos todos ellos estuvieron discutiendo y negociando.

Son seis los primeros pactos forales sobre los que se construyó el «sistema político-constitucional aragonés». Y entre ellos, uno de sus puntales más decisivos: la institución del Justicia de Aragón. El fuero quinto de Ejea dio origen a la institución que, por su inédita relevancia constitucional como defensor y máximo intérprete de la foralidad, ha pasado a la historia como un precedente de los tribunales de garantías constitucionales. Los nobles pedían al rey que no juzgase los pleitos entre ellos y que terminase con su costumbre de juzgar él sus causas.

Este fuero se completó con el décimo, en el que el rey aceptaba nombrar a dicho Justicia de Aragón entre la nobleza. Como han destacado expertos, esta concesión supuso tener como justicia a una persona más aficionada al derecho tradicional de la tierra que al nuevo derecho, el romano. En 1266 tuvo ya competencia como juez de primera instancia entre particulares y de la apelación de los jueces locales.

En Ejea se consolidó de manera definitiva y para lo sucesivo, en la forma y en el fondo, esta potestad de la institución, creando, según Lambán, un antecedente histórico. También en la localidad cincovillesa tuvo lugar la aprobación de la Ley Reguladora del Justicia de Aragón en 1985.

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