Varias personas esperan su turno en un puesto del Mercado Central
El Mercado Central es uno de los puntos preferidos por los zaragozanos para las últimas compras

A los más previsores este sábado por la mañana solo les quedaba sacar el ternasco o la merluza del frigorífico y ponerse a cocinar el menú de una esperada Nochebuena, pero otros iban y venían del Mercado Central de Zaragoza en busca de los últimos ingredientes o del plato principal. Las largas filas en el puesto de Carnicerías Hermanos Pueyo o de Montori Barranco evidenciaban que los aragoneses apuestan por la carne como plato principal y por el jamón como entrante predilecto, aunque a algunos dos patas de ternasco por 40 euros les parecían demasiado. «Yo este año lubina con patatas al horno, que la carne está muy cara y oye bien rico que me sale, si lo importante es juntarse», decía una mujer mientras el pescatero le daba una bolsa con dos lomos a 7,99 euros el kilo.

Cardo o sopa de pescado, ternasco o lubina y turrón, polvorones y un sinfín de dulces. Lo de la fruta de postre no se estila demasiado en los hogares aragoneses aunque había quien aprovechaba el paseo matutino por el mercado para comprar una piña que, a 1,40 el kilo, «no está nada mal», como se decían los fruteros entre ellos. Sea como sea, y aunque algunos lleven más de una semana preparándolo, el menú es lo de menos pues después de dos años con unas Navidades prácticamente inexistentes, en apenas unas horas familias y amigos volverán a reunirse en la mesa entre abrazos, villancicos y regalos.

Y es que los más pequeños de la casa esta pasada noche no han pegado ojo pues están ansiosos de saber si Papá Noel les traerá el juego de Pokemon, el Scalextric o algunas de las nuevas Barbies. Algunos, todavía somnolientos, paseaban de la mano de padres y abuelos por los puestos del mercado. Lo hacían a regañadientes pero intentando que no se les notase demasiado, pues sabían que si no se portaban bien se arriesgaban a no tener regalos.

VARIEDAD DE COMIDAS

Frutos secos para acompañar esas copas que harán que la sobremesa sea eterna, bombones y chocolates, borraja para las mesas más aragonesas y las típicas gambas para hacer a la plancha «con sal y mucho limón» iban y venían llenando las cestas de los más madrugadores. Había quien todavía no tenía muy clara la decoración de la mesa y apostaba en el último minuto por acudir a la floristería para hacerse con una bonita Flor de Pascua. Otros pondrán el mantel navideño de todos los años y hay quien incluso hace dedicatorias personalizadas a cada uno de los comensales.

Sea como sea, la Nochebuena llegará en apenas unas horas llenándolo todo de felicidad, reencuentros, brindis y buenos deseos para un nuevo año.

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