En apenas unas horas las casas comenzarán a llenarse de reencuentros y abrazos entre familiares y amigos que no veían el momento de volver a celebrar una Nochebuena sin mascarillas ni restricciones. Y aunque en todas las familias hay un Grinch, la realidad es que la magia de la Navidad lo inunda ya todo y los aragoneses preparan sus mejores viandas y galas para una noche que, a los más fiesteros, se les alargará hasta el amanecer.

Las cenas familiares con tíos, primos, abuelos, sobrinos, nietos y demás generaciones son el plan predilecto y los brindis y partidas de rabino o bingo con las correspondientes disputas familiares también. Aunque hay quien tiene tradiciones propias de lo más extravagantes. «En mi familia es muy típico en Nochebuena ir todos a cenar con el jersey navideño más hortera, el más feo que encuentres en la tienda, y si tiene luces y sonido mejor porque para el ganador hay un premio», contaba una joven zaragozana esta mañana en la plaza del Pilar.

Con jersey extravagante o no, otros se arrancan a sacar la guitarra y hacer temblar al Tiny Desk de C. Tangana con villancicos y versiones de ayer y hoy. Algunos solo hacen los coros, pero ya se sabe que por la noche todos los gatos son pardos. Y después de los polvorones, las copas y el bingo, llega el turno de los amigos invisibles. Bufandas, calcetines, velas, maquillaje, jabones y demás enseres de cuidado personal son lo que más triunfa aunque, casi siempre, aquel que mejor regala es el que recibe el presente más dudoso.

Papá Noel llegará esta noche a las casas aragonesas para repartir alegría y felicidad en forma de regalos a todos aquellos niños, y mayores, que se hayan portado bien. Algunos son más de Reyes Magos y otros se apuntan a las dos tradiciones, pues dos regalos siempre serán mejor que uno. Y aunque la mayoría pasa la Nochebuena en su tierra, también hay quien hace las maletas para irse hasta Colombia a ver a los abuelos, disfrutar de una casa rural con amigas en los Pirineos o pasar esta noche mágica en un pueblecito de Asturias. Sea como sea, a todo aquel que se le preguntaba tenía claro qué era lo importante de esta noche: pasarla con aquellos a los que más querían.

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