Un rider en las calles de Zaragoza
Zámpate Zaragoza nació en plena pandemia, en el año 2020 | Foto: Instagram Zámpate Zaragoza

El año 2023 ha empezado con mal pie en lo que al tiempo se refiere y, en estos días, el frío y la niebla apenas dejan distinguir las calles. Salir de casa es todo un reto al que no apetece enfrentarse, ni siquiera por una buena comida. Los que tienen que hacerlo obligatoriamente son los repartidores, que en enero se enfrentan a uno de los meses con más trabajo del año. La gente se anima a pedir comida a domicilio sobre todo a través de Glovo, Deliveroo o Uber Eats, pero lo cierto es que en muchas ciudades, entre ellas Zaragoza, existen otras aplicaciones, más justas y éticas, que no vulneran los derechos del repartidor.

Conscientes de las nefastas condiciones que sufren los riders en las grandes plataformas, un grupo de conocidos del mundo de la bicicleta decidió reunirse en 2020 para resolver “esa necesidad que había en la capital aragonesa de tener un reparto ético totalmente diferente al que estaba establecido”. Fue así como nació Zámpate Zaragoza, una iniciativa sostenible de reparto urbano en bicicleta que permite a los zaragozanos pedir comida apoyando al pequeño comercio y sin contribuir a ningún tipo de explotación laboral.

“Antes de que existiera la Ley Rider, sabíamos y se sabía que los falsos autónomos eran una práctica laboral muy común en grandes plataformas como Glovo”, explica uno de los socios de Zámpate, Aitor Pérez. La iniciativa, que surgió en plena pandemia, “es un proyecto cooperativista que pertenece a Coop Cycle”, explica Pérez. Esta última es una red de cooperativas que cuenta con más de 80 proyectos a nivel internacional, la mayoría en Europa y América Latina.

“Y así, al principio de la pandemia, se empezó a pedalear”, narra el socio de Zámpate Zaragoza. Comenzaron solo repartiendo comida, en colaboración con algunos bares y establecimientos zaragozanos con los que compartían forma de pensar. La mayoría no habían contado nunca con un servicio de reparto y es que antes de 2020 eran muchas las empresas de hostelería que prescindían de lo que ahora es más que habitual.

La Ley Rider obliga a las plataformas de envío a domicilio a contratar a sus repartidores como asalariados | Foto: Laura Trives

El buen funcionamiento del proyecto les permitió crecer y diversificarse. Ahora reparten también paquetería y cualquier tipo de pedido. “Hay bares con los que seguimos trabajando desde el principio, pero también muchos nuevos”, reconoce Pérez. Baobab, Mononoke, Cierzo Brewing Co y Distrito México son algunos de los establecimientos actuales.

UN TRABAJO DURO

Repartir no es una maravilla, es muy duro. Repartir bajo el sol, el frío, la niebla de Zaragoza y el cierzo no es nada divertido”, recuerda Pérez. En la actualidad, Zámpate Zaragoza está formado por cinco socios repartidores “y de vez en cuando, si hay algún pico de trabajo, se contrata a alguien más”, admite.

Entre los establecimientos ciclistas colaboradores están La Ciclería, Ciclofactoría, Recicleta y Ciclos Marcen. Desde que se formó Zámpate, los socios contaron con su ayuda y también con la de otros proyectos de ciclo mensajería similares que ya existían a nivel estatal, como “La Pájara”, en Madrid; Mensakas, en Barcelona, o Eraman Coop, en Vitoria.

En definitiva, “una amalgama de forma de hacer las cosas, de pensamiento y de experiencia” ayudó a forjar Zámpate Zaragoza. En esta cooperativa consideran que “no puede ser que un repartidor solo cobre por pedido” y por eso apuestan por “un sueldo fijo para todas las socias, que depende de las horas que trabajen”.

Y eso es precisamente lo que establece la Ley Rider, que entró en vigor en agosto de 2021. La normativa pretende acabar con el abuso sistemático de falsos autónomos en el reparto a domicilio y obliga a las plataformas de envío a domicilio a contratar a sus repartidores como asalariados, algo que por lo general no están cumpliendo. “Está demostrado y se demuestra cada semana que Glovo debe millones de euros que nunca va a pagar, porque sigue sin respetar esa Ley”, asegura el socio de Zámpate.

La seguridad del repartidor para Zámpate Zaragoza es una prioridad | Foto: Instagram Zámpate Zaragoza

Además, precisamente este pasado jueves entró en vigor la reforma del Código Penal en la que se incluyen penas de cárcel de hasta seis años para los empresarios que continúen contratando falsos autónomos en sus plantillas o que impongan condiciones abusivas a sus asalariados.

SEGURIDAD DEL REPARTIDOR

Del mismo modo que ocurre con un camión, una moto o un patinete eléctrico, encima de una bicicleta pueden pasar muchas cosas. La seguridad del repartidor, muy desatendida en la mayoría de grandes plataformas, para Zámpate Zaragoza es una prioridad.

“No puedes obligar a una persona a corretear por la ciudad llena de coches y peatones con tu herramienta sin darle la ropa adecuada, un casco, ni los EPIS apropiados para que haga su trabajo”, denuncia Pérez.

Así, desde Zámpate explican cuáles son los principales requisitos. En primer lugar, su herramienta, la bicicleta, debe estar en buen estado. “Nosotros solo trabajamos con bicicletas sin capacidad eléctrica. Y hay que llevar, como mínimo y por seguridad, un casco y unos guantes adecuados dependiendo de la época del año, así como ropa que sea adecuada y cómoda”, aclaran.

Hace algún tiempo la cooperativa llevó a cabo un crowdfunding con el que obtuvieron 12.000 euros, que invirtieron en “mejorar los EPIS y comprar nuevas bicis”. Ahora los repartidores trabajan de forma más segura y sus bicicletas son de carga grande, lo que les permite llevar todo tipo de materiales de cualquier volumen.

OTRA FORMA DE HACER LAS COSAS

Entre los establecimientos ciclistas colaboradores están La Ciclería, Ciclofactoría, Recicleta y Ciclos Marcen | Foto: Instagram Zámpate Zaragoza

“Que la gente no pudiera salir de casa por la pandemia ayudó mucho a avivar el negocio”, asegura Pérez sobre el éxito inicial de Zámpate. El boca a boca hizo el resto, pero “desde que la pandemia terminó, muchos establecimientos han dejado de contar con servicio de comida para llevar y ha habido un descenso en nuestra actividad”, admiten.

Como en cualquier empresa, en Zámpate Zaragoza se ponen metas, y poco a poco han aprendido que, “aunque ser una alternativa cueste, otra forma de hacer las cosas es posible”, proclaman.

“Todos los proyectos sociales son complejos y llegar a tener un sueldo superior será también complicado. Pero, por ahora, estamos creando una red de redes dentro de Zaragoza. Son clientas y clientes que saben cómo trabajamos y creo que, aunque lentamente, iremos creciendo gracias a esto”, concluye Pérez.

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