Imagen de archivo de la Audiencia Provincial de Huesca
El hombre acariciaba por debajo de la ropa y besaba a las alumnas menores

El guardia civil acusado de abusar de once niños a los que daba clases de inglés en Barbastro ha sido condenado a 53 años de prisión. Este hombre, que responde a las iniciales S.E.C., acariciaba, y según ha considerado probado el tribunal, besaba y metía las manos por debajo de la ropa de las menores e incluso les tocaba el glúteo.

Una profesora, que también trabajaba en los extraescolares del colegio, aportó una de las pruebas fundamentales en la causa, un vídeo que grabó con una cámara oculta tras tener sospechas de lo que estaba ocurriendo dentro del aula. Esta mujer declaró que había escuchado de una conocida que este guardia civil “tocaba el culo a las alumnas cuando salían a la pizarra” y comenzó a sospechar. También en una ocasión, tal y como dicta la sentencia, “sorprendió un día al acusado con una alumna en sus rodillas durante una clase, y cómo se puso nervioso al verse sorprendido, tratando de improvisar una excusa endeble para tratar de justificar la actitud en la que se había visto sorprendido”.

La sentencia concluye que los besos y los abrazos a los alumnos “no son meros gestos de cariño hacia los niños, sino actos realizados para el disfrute del acusado, que se recrea en el contacto de las menores con él, en ocasiones, las retenía cuando iban a separarse”.

“En varias ocasiones, cuando tiene a niñas sobre sus rodillas, mete su mano por debajo de la camiseta, incluso por debajo del pantalón. También aprovecha varias de las ocasiones en que levanta en volandas a las niñas para agarrarlas de los glúteos. No se trata de contactos casuales, sino que el acusado agarra a las niñas de allí y prolonga el agarre, incluso en ocasiones mete los dedos por debajo del pantalón”, continúa la sentencia del juzgado oscense.

La Audiencia considera que S.E.C. “sabía que estaba haciendo algo malo”. “En uno de los vídeos, cuando está con una de las menores en su regazo y entran unas niñas en el aula, el acusado se sobresalta, prácticamente dando un respingo y apartando las manos de la niña y, tras comprobar que se trata de dos alumnas, vuelve a acercar las manos a la menor y a meter una de las manos por debajo de su camiseta”, continúa el escrito.

Por estos motivos, el tribunal considera probado que cometió abusos sexuales continuados sobre nueve niños e impone una pena de cinco años y un día por cada uno de estos menores. Considera también que el guardia civil cometió prevalimiento, valerse de su superioridad, por lo que se le han impuesto cuatro años por cada niño.

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