El acusado ante la audiencia
Fiscalía y acusación piden para el hombre un total de 30 años de prisión por abuso sexual

La menor de 13 años supuestamente abusada y grabada por la entonces pareja de su madre en Tarazona se encuentra sometida a un tratamiento psicológico continuado a raíz de un intento de suicidio, según ha relatado la progenitora ante la Audiencia de Zaragoza este martes. Será el tribunal quien dictamine en los próximos días la sentencia que se le impondrá al hombre, para quien piden 30 años de prisión.

Los hechos se remontan a agosto de 2019, en plenas fiestas del Cipotegato, cuando la niña tenía 10 años. El acusado, que convivía con la tía de la menor y sus dos hijos, convenció a los padres de ella para que le dejasen pasar la tarde en su casa. Una vez dentro, la pareja del hombre, E.M.R., recibió a la niña, la invitó a ir a la habitación de uno de sus primos para jugar con él a la consola, y se retiró al comedor a cuidar del otro.

En la estancia no solo le esperaba su primo, con quien compartía edad, sino también el hombre, quien en un momento dado y a pesar de las temperaturas propias del verano, se tapó con una manta en compañía de los dos menores. Fue entonces cuando, aun con el primo presente en la habitación, el acusado N.A.A.V. comenzó a realizarle tocamientos a la víctima y le llegó a introducir cuatro dedos en la vagina mientras lo grababa con su teléfono móvil. La menor también explica que su primo se ausentó para ir a calzarse y el acusado cerró la puerta y la obligó a hacerle una felación.

Después de los hechos, la víctima se dirigió rápidamente al baño debido a las molestias que sentía y comprobó que tenía sangre en la ropa interior. N.A.A.V. la siguió y le pidió entrar al lavabo, y ella se lo negó, alegando que la puerta estaba atascada. A raíz del revuelo, la pareja del acusado acudió al baño para ver qué ocurría, y fue entonces cuando la menor finalmente pudo salir, “porque ya me sentía segura”, según relata.

En los días posteriores, el acusado contactó con la niña a través de WhatsApp y le envió el vídeo que había grabado en la habitación, entre varias fotos de su cuerpo desnudo, a la vez que le solicitaba que se grabase ella misma. “Creo que mis padres sospechan algo”, le escribió la menor tras varias jornadas de conversaciones; a lo que N.A.A.V. respondió: “Bórralo todo”.

Pero no fue capaz de eliminar todo. “Gracias a Dios, una imagen de todas las que envió se quedó guardada en la galería”, no ha podido evitar agradecer la madre de la menor, que casi veinte días después descubrió una fotografía explícita y propició que la niña le confesase lo sucedido. A continuación, la madre se puso en contacto con E.M.R. para contárselo, quien le animó a presentar la denuncia ante la Guardia Civil de Tarazona.

Por estos hechos tanto Fiscalía como acusación piden para el individuo un total de 30 años de prisión (doce por un delito de abusos sexuales, diez por un delito contra la libertad sexual y de utilización de menores, ocho por captación para pornografía y cinco por difusión de pornografía infantil); además de su expulsión de España una vez cumpla la pena de privación de libertad, indemnizaciones de 15.000 euros y una orden de alejamiento. La sentencia definitiva se conocerá en unos días tras la deliberación del tribunal.

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