Está compuesto por un teléfono móvil con cámara incorporada, un aparato inductor y un microauricular colocado dentro del pabellón auditivo

Hasta diez aspirantes al permiso de conducción han sido pillados en los últimos tres meses en Zaragoza usando sistemas electrónicos de grabación y retransmisión de imagen y sonido, los conocidos como “pinganillos”. Se trata de una infracción calificada de “muy grave” que conlleva una sanción de 500 euros y que la persona no se pueda volver a presentar en el plazo de seis meses.

Según explican las fuentes de la Guardia Civil, en la mayoría de los casos los aspirantes que se presentan a examen carecen del nivel de conocimiento del idioma español necesario para superar la prueba, motivo por el que realizan este tipo de conductas con la finalidad de obtener el permiso de conducción.

El último de estos casos sucedió el pasado 30 de noviembre, cuando agentes pertenecientes al Grupo de Investigación y Análisis (GIAT) de la Guardia Civil llevaron a cabo una inspección para verificar el normal desarrollo de las pruebas teóricas para la obtención del permiso de conducir clase B y C, durante el que detectaron a seis personas realizando dichas pruebas de manera fraudulenta.

Durante la prueba los especialistas de GIAT verificaron que seis personas de nacionalidades paquistaní y marroquí ocultaban entre sus ropas, y adheridos al cuerpo, unos sofisticados sistemas electrónicos de grabación y retransmisión de imagen y sonido, compuesto por un teléfono móvil con cámara incorporada, un aparato inductor y un microauricular colocado dentro del pabellón auditivo, consiguiendo con ello contactar con una persona situada en el exterior del edificio, la cual recibiría las imágenes del examen y respondería a las preguntas del mismo enviando un audio con la respuesta correcta que recibía el aspirante del aula.

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