La vía que más vidas se ha llevado ha sido la AP-2 ha lamentado cinco muertes en cuatro siniestros mortales

La siniestralidad en las carreteras aragonesas ha regresado a niveles de 2019. Después de dos años marcados por la pandemia y sus restricciones a la circulación y cierres provinciales y autonómicos, 2022 ha cerrado con, al menos, 56 fallecidos en las vías interurbanas de la Comunidad. Serían 14 más que en 2021, en el que las limitaciones por el segundo estado de alarma protagonizaron buena parte del primer semestre, y los mismos que en el último año prepandemia, aunque con tres accidentes menos (47 por 50).

Entre enero y junio, la tendencia hacía asomar a un descenso con respecto a los datos de 2019, con 20 víctimas, cinco menos que antes del Covid, pero un trágico verano, con 15 pérdidas en julio y agosto, hizo igualar las frías cifras previas a la pandemia.

Además, tres siniestros dejaron tres muertes en cada uno. El primero fue el 11 de junio en una colisión frontolateral entre dos turismos en la A-136, a la altura de Biescas. El segundo tuvo lugar en la N-II, en Pina de Ebro, el 22 de noviembre, cuando un turismo chocó contra dos camiones, el mismo día en el que otra persona perdía la vida en un accidente en La Almolda, en la AP-2. El tercero ocurrió el pasado 20 de diciembre, cuando un choque entre un camión y un turismo en la N-230 en Sopeira dejó dos fallecidos en el acto y un tercero tres días después.

La provincia que más víctimas se ha cobrado es Huesca, que, con 27 víctimas, aglutina casi la mitad de la siniestralidad de toda la Comunidad, 15 más que en 2021 y 6 más que antes de la pandemia. Por su parte, Zaragoza acumula 23 fallecimientos en las carreteras, cuatro menos que en 2019, y Teruel, seis muertes, todas ellas a partir de julio, y dos menos que el año previo al Covid y sus restricciones.

Por carreteras, la N-II se ha cobrado este año tres vidas en un único accidente mortal, el de Pina de Ebro, mientras que la N-232 ha sumado una pérdida, la del joven futbolista del Fuentes en un choque con un conductor que circulaba en estado ebrio. La vía que más vidas se ha llevado ha sido la AP-2, que ha lamentado cinco muertes en cuatro siniestros mortales, dos de ellos en un mismo tramo a la altura de Fraga y en apenas cuatro horas.

Además, a esas 56 víctimas, este año hay que sumarle otras 12 pérdidas en entornos urbanos, diez de ellos en las calles de Zaragoza. Las tres últimas fueron, precisamente, en atropellos por autobuses, lo que hizo saltar las alarmas del Ayuntamiento, que se reunió con los actores implicados para poner en marcha un Plan de Seguridad Vial.

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