Desmantelado un clan de 32 personas que robaban a personas mayores por el método “del abrazo”

La Policía Nacional de Aragón ha desmantelado un clan familiar que se dedicaba a robar relojes, joyería y dinero en efectivo a personas mayores mediante los métodos conocidos como “el abrazo” y en los cajeros automáticos de bancos. En total, se han esclarecido 35 casos ocurridos en los últimos meses, y doce de los implicados han sido enviados a prisión, mientras que otros tres han sido investigados y puestos en libertad.

El modus operandi de estos delincuentes, repartidos por Zaragoza, Barcelona y Valencia, consistía en acercarse a personas de avanzada edad y entablar conversación con ellos aludiendo que son conocidos del barrio u ofreciendo servicios sexuales. Posteriormente, la persona que efectuaba el hurto, normalmente las mujeres del clan, abrazaba a sus víctimas y les extraía los objetos de valor que portaban. A continuación, huía rápidamente en vehículos conducidos por colaboradores que esperaban en las cercanías.

Según han explicado los responsables de la investigación, los robos se producían en su mayoría en los centros de las ciudades durante las horas de la mañana, cuando las personas mayores suelen tener más actividad en la calle. Por lo general, no se hacía uso de la violencia durante los hurtos, aunque “si el objetivo valía la pena, no dudaban en emplearla”, ha explicado el jefe de grupo de delincuencia itinerante, Jorge Frago.

Por estos hechos, doce de los integrantes se encuentran ya ingresados en la prisión de Zuera, y los tres imputados por los delitos en cajeros automáticos están en libertad con cargos.

UN CLAN FAMILIAR

La investigación se enmarca en la conocida como operación “Yapeyú-Amusca”, llevada a cabo conjuntamente por la Policía Nacional de Aragón y los Mossos d’Esquadra. “Un mismo clan se organizaba en diferentes células del territorio peninsular: hemos hecho registros en Zaragoza, Barcelona, Vizcaya, Murcia y Valencia”, ha afirmado el agente Frago.

Los integrantes, de nacionalidad rumana y en situación irregular, se organizaban siguiendo una estructura patriarcal: las mujeres abordaban a las víctimas en la calle, mientras que los hombres se encargaban de las huidas en los vehículos. Para evitar ser rastreados, esta banda efectuaba compraventas de coches constantes y cambios continuos de líneas telefónicas.

Durante los registros domiciliarios, concentrados en las ciudades de Barcelona, Badalona y Cerdanyola del Vallès, los agentes se incautaron de 4.000 euros en efectivo, así como teléfonos de alta gama y 75 pares de pendientes, 36 pulseras, 14 anillos, siete collares, tres broches y dos medallas. Además, se encontraron hasta 46 boletos del sorteo de Lotería de Navidad de distribuidoras de catorce provincias distintas, “lo cual da prueba de su gran itinerancia”, ha subrayado el inspector de los Mossos, Eduard Lisard.

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