Los integrantes han sido condenados por la Audiencia de Teruel, si bien operaban también en Zaragoza, Pamplona y Cataluña

Una banda de once narcotraficantes ha sido condenada a sendos delitos contra la salud pública por su implicación en una gran trama de distribución y venta de cocaína en Teruel y Zaragoza, así como en Pamplona y algunas ciudades catalanas. La privación de libertad, que asciende a 68 años y seis meses de prisión, se suma a un total de más de tres millones de euros en multas.

De los delincuentes implicados, uno de ellos, J.A.R.V., se dedicaba a la distribución de la cocaína en Teruel. Lo hacía a través de dos bares en los que trabajaba como camarero junto a su pareja, M.E.Z.T., quien entregaba la droga a los clientes en caso de ausencia del hombre.

De acuerdo con las fuentes policiales, como camarero, J.A.R.V. disponía de un salario mínimo y varias cuentas bancarias con saldos de menos de 100 euros o incluso negativos. No obstante, el hombre poseía dos vehículos y un ciclomotor, así como un patinete eléctrico con el que se desplazaba por la ciudad. Este nivel de vida, incompatible con sus ingresos legales, fue un motivo de sospecha.

Los líderes de la banda criminal, C.A.M.P. y C.A.G.R., han sido condenados a once años de prisión cada uno. A otro de ellos, W.G.P.D, no se le ha podido dictar sentencia por encontrarse huido, pero es una pieza clave de la trama. Este integrante era dueño un taller mecánico en la localidad catalana de Tordera, donde instalaba los agujeros de seguridad (“caletas”) que posteriormente se utilizaban para transportar la cocaína en vehículos. Estos viajes eran vigilados de cerca por la Policía Nacional.

DESPLAZAMIENTOS DE MERCANCÍA Y PUNTOS DE DISTRIBUCIÓN

De hecho, durante el transcurso de la investigación, la Policía se incautó de cerca de once kilogramos de cocaína proveniente de un viaje a Madrid, de donde adquirían la mercancía que después distribuían por Aragón.

De acuerdo con los cálculos policiales, esta cantidad de sustancia podía adquirir un valor de casi 400.000 euros en el mercado ilícito. En uno de los viajes, de acuerdo con el escrito judicial, los acusados llegaron a recorrer los 2.000 kilómetros entre Tordera, Zaragoza y Murcia para permanecer apenas unas horas en la ciudad.

En la capital aragonesa, la banda disponía de dos pisos de seguridad ubicados en el distrito de Delicias: uno en la avenida Navarra y otro en la calle Unceta. Allí, almacenaban la cocaína que se iba a vender en la ciudad, además de mezclarla con otras sustancias de corte como tetracaína, fenacitina o cafeína.

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