El barrio San Roque de Calatayud, donde se encontraba la casa-cueva familiar de Carmen y Raimundo

Los tres hijos del matrimonio entre Carmen Villa y Raimundo Medrano han sostenido versiones totalmente contradictorias sobre el clima familiar en el domicilio durante la segunda sesión del juicio acerca del asesinato del hombre, celebrada este martes en la Audiencia de Zaragoza.

Una de las bazas fuertes a las que se agarra la defensa de Carmen Villa, representada por el letrado José María Pedregal, se basa en que Raimundo Medrano realmente no sufría de ceguera incapacitante, lo cual podría rebajar su delito de asesinato a homicidio, ya que un asesinato se caracteriza por tener un componente de alevosía: que la víctima sea incapaz de defenderse.

Mientras que la primogénita más joven, María del Carmen (34 años), corrobora los malos tratos a los que Raimundo sometía a la presunta asesina; sus dos hermanos mayores, María del Pilar (40) y Emilio (39), lo niegan rotundamente: “¿Cómo la va a maltratar si era ciego completamente?”, ha manifestado Emilio durante su declaración.

EL CAMBIO DE ABOGADO

Uno de los puntos más calientes de la discusión entre las dos facciones de hermanos surge del cambio de abogado que representa a su madre, la acusada Carmen Villa. El señor Pedregal se hizo cargo del caso hace muy poco tiempo, como él mismo presumió durante la primera sesión del juicio: “He cogido el caso hace cinco días y ni siquiera voy a cobrarle, porque yo creo en la inocencia de esta mujer”, resaltó este lunes ante el jurado popular.

Según ha relatado la familia, el propio Emilio escogió al anterior representante de la presunta asesina ya que se trataba de un abogado de confianza, pero Carmen lo modificó. Esto ha molestado especialmente a la hija mayor, María del Carmen, que expresa convencida que así “nunca se sabrá la verdad”.

LA VIDA EN EL HOGAR

En su declaración, María del Carmen ha asegurado que a sus diez años de edad permaneció cuatro días en coma en casa tras ingerir una caja entera de tranquilizantes. “Me quedé cuatro días en la cama y mi padre no fue capaz de llevarme al hospital”, ha relatado.

Por su parte, ni Emilio ni María del Pilar han reconocido que eso sucediese en el hogar Medrano-Villa, aun cuando su hermana pequeña ha contado cómo en una ocasión el propio Emilio amenazó con autolesionarse con una navaja tras oír a su madre gritar “mátame ya y acaba con todo esto” a su padre durante una discusión.

“Es innecesario esto que está pasando”, ha manifestado Emilio, quien ha admitido que su madre “cambia constantemente de versión” y no descarta “que esté ocultando algo”. Sin embargo, sí ha confesado que todas las llamadas con su madre debían pasar obligatoriamente a través del teléfono de su padre.

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