La hermana del acusado se independizó del domicilio familiar de La Almozara en torno al 2008, con 24 años

Héctor López, el hombre acusado de acuchillar a su padre a 56 navajazos y herir a su madre con la misma arma, “hacía lo que le daba la gana”, según ha declarado la progenitora durante la segunda sesión del juicio celebrada este miércoles en la Audiencia de Zaragoza. “Se adueñó completamente de la casa: no podíamos comer ni ver la televisión si él no estaba de acuerdo”, ha expresado la mujer.

La madre, que ha tenido que interrumpir su declaración en varias ocasiones por romper a llorar, ha asegurado que Héctor ejercía una tiranía total sobre la vivienda: “No nos dejaba entrar en su habitación, no podíamos mirar dentro, y teníamos que agachar la cabeza cada vez que pasábamos”. Su otra hija y hermana del presunto asesino ha confirmado la situación y ha manifestado que la segunda vivienda en la playa les servía a sus padres para relajarse y desconectar, “una liberación total”.

A sus 42 años, Héctor López no tenía trabajo ni vida social. “No salía de casa porque no quería, y le tenía que llevar yo a trabajar porque se iba a echar la siesta; además, al par de días los dejaba todos”, ha dicho su madre. También ha negado que la pareja no hiciese nada para solucionar su problema de alcoholismo, alegando que llegaban a comprar hasta siete litros de vino y una botella de whisky cada semana “porque lo pedía él”.

“NO SABÍA QUE ERA TAN GRAVE”

La hermana del acusado se independizó del domicilio familiar de La Almozara en torno al 2008, con 24 años. Si bien ha confesado que nunca tuvo “una relación normal de hermanos” con Héctor porque “siempre la ha odiado e insultado”, la mujer ha declarado que no se imaginaba la gravedad del asunto: “Mis padres disimulaban y no querían hablar del tema, a mí nunca me han hecho partícipe de todo esto”.

La razón por la cual la hija ya no formaba parte de la vida familiar es por un episodio ocurrido durante una cena de Nochevieja. “Estando ya arreglada para salir, mi hermano me tiró un vaso de agua a la cara y me dijo ‘No te preocupes, no es ácido sulfúrico’”, ha relatado. De hecho, la última vez que los dos hermanos se vieron había sido cuatro años antes del suceso, cuando Héctor la invitó a tomar algo bajo el pretexto de verse después de un largo tiempo y le recriminó que sus padres le habían prestado a ella 20.000 euros para pagar la entrada del piso donde vive.

El juicio se reanudará este jueves con la tercera sesión, cuando se prevé que intervengan peritos policiales y forenses para esclarecer lo sucedido la noche del crimen en base a las pruebas recogidas. A principios de la semana siguiente, el jurado popular deberá emitir un veredicto de culpabilidad.

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