El Edipo de Sófocles llena el Principal de fantasmas, culpa y tragedia griega

Edipo se siente victorioso, dichoso, cómo no hacerlo si ha llegado al trono de Tebas con tanta fortuna como riqueza. Pero Tebas de repente deja de ser un reino feliz pues una horrible pandemia lo ha llenado todo de fantasmas. El oráculo cuenta que esos fantasmas se irán cuando se descubra a aquel que cometió horribles crímenes en el pasado. Y Edipo busca y busca, pero no encuentra a ese asesino de Layo que, sin saberlo, está dentro de él. Y es que fue el victorioso rey quien acabó con su padre Layo y quién se casó también por el azar de los dioses con Yocasta, su madre. El Edipo de Sófocles es la tragedia griega más universal, el «canon» del que bebe la contemporaneidad y del 10 al 13 de noviembre llegará al Principal con su versión más contemporánea de la mano de Teatro del Temple.

Es en los grandes clásicos donde habita la contemporaneidad, pues de ellos nacieron y en ellos viven las inquietudes universales del ser humano. La responsabilidad individual, la culpa y los fantasmas interiores salen en esta retraducción de Teatro del Temple de la obra de Sófocles. «Hemos querido ceñirnos lo máximo posible al texto original porque nunca ha sido nuestra intención eliminar el nombre de Sófocles. Es una retraducción de la obra original en la que el concepto de rey no aparece porque hemos querido hacerlo más aséptico. Los diálogos llegan de forma directa, muy fácil y el espectador experimenta la tensión que habita en la obra. Todo discurre como una gran investigación«, ha relatado el dramaturgo y encargado de la adaptación de la obra, Alfonso Plou.

Y es que Sófocles está considerado como el precursor de lo que hoy conocemos por thriller. Con una trama enrevesada, rápida, llena de intrigas y enredos el espectador no podrá más que prestar atención pues ante sus ojos se abrirá una tienda de campaña en la que todo puede pasar. En su producción número 50, Teatro del Temple apuesta por una escenografía impactante que reconvertirá el Principal en un ágora en el que las imágenes no serán más que los propios actores que, tras una sábana y con un juego de luces, evocarán fantasmas, recuerdos y culpa.

Foto: Carlos Burillo

UNA APUESTA POR LOS CLÁSICOS

Carlos Martín, Félix Martín, Irene Alquezar, Chavi Bruna, Francisco Fraguas y Alba Gállego serán los seis actores que aparecerán en escena y Gonzalo Alonso el encargado de trasladar al espectador a través de la música a ese mundo telúrico de las voces y a las melodías que nacen de la tierra. Además, el coro del Teatro de las Esquinas interpretará tres piezas durante la obra. Todo en la obra está perfectamente medido, desde las luces hasta un vestuario que, con tejidos lanosos y colores primigenios, evocarán a la antigua Grecia.

«Las palabras que Sófocles escribió en su Edipo son hermosas y hablan de nosotros y de lo que somos. Los personajes se interrogan a sí mismos desde el hoy porque no podemos saber cómo pensaban los antiguos griegos, pero en los clásicos están nuestras preocupaciones y la contemporaneidad», ha relatado Carlos Martín, director artístico y actor que interpreta a Edipo.

Apostar por Edipo es hacerlo por una tragedia griega que sigue viva cientos de miles de años después. Y Teatro del Temple la recibe así, entre emoción y alegría tras 28 años apostando por el teatro de calidad y llevando el nombre de Zaragoza allá donde van. «Hoy tenemos que sacar pecho porque ya son 50 obras las que hemos producido y representado en diferentes teatros de España. Somos una compañía de repertorio y llevamos 28 años trabajando sin parar algo que no es fácil cuando hay muchísima competencia y superproducciones», ha relatado la productora de la obra y fundadora del Teatro de las Esquinas, María López.

Así, las palabras de Sófocles en el universal de Edipo harán eco en el Principal llenándolo de cuestiones como la responsabilidad individual, la culpa y los fantasmas que en uno habitan.