ARTURO-JOSÉ GONZÁLEZ ASCASO, Consultor y fotógrafo.


A pesar de que es el título de una película de cine, en concreto la primera dirigida por el afamado Steven Spielberg en el lejano 1971, estas líneas no versan sobre el Séptimo Arte mas sí sobre la inquietud que, al igual que al protagonista del film, nos causa un determinado vehículo. Me refiero a los VMP.

De un tiempo a esta parte, los VMP (o Vehículos de Movilidad Personal) han tenido más y más presencia en nuestras calles. Al principio de su existencia no había un normativa legal pero, ante el incremento de su popularidad, los diversos gobiernos han regulado su uso.

En el caso de Zaragoza, si no me equivoco, además del Real Decreto 970/2020, de 11 de diciembre existe la “Ordenanza Municipal reguladora de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) de los tipos A y B” que, presuntamente, deberían de poner coto a los desmanes que diariamente se producen por parte de un grupo de usuarios de estos vehículos.

Según un estudio de la Fundación MAPFRE, hubo un incremento de más de un 30% de siniestros con patinetes eléctricos en el año 2020. En nuestra ciudad, el último caso ha sido una joven contra un autobús. Según la normativa vigente, un patinete se asimila a un vehículo; un vehículo debe cumplir las normas de circulación, pero ¿un patinete? ¿En el paseo de la Independencia, por ejemplo? ¿Zigzagueando entre los peatones en los pasos de cebra? ¿Los han visto cumplir la normativa o la lógica o el respeto? ¿En cualquier otra calle de Zaragoza?

Hay muchos usuarios que sí, es cierto. Rompamos una lanza a su favor, pero hay mucho descerebrado que campa a sus anchas sin que nadie lo impida; por eso escribía, en cuanto a poner coto, lo de “presuntamente”. Normativa existe, pero nadie la hace cumplir.

Caminando por la acera, hasta en cinco ocasiones tanto a mi esposa como a mí han estado a punto de atropellarnos. Otras personas, no han tenido la misma “suerte”; sobre todo, de edad avanzada. O tener que bajar a la calzada porque en una esquina estrecha te topas con un patinete en medio; yo lo puedo esquivar pero, ¿un invidente, o una persona en silla de ruedas?

Según la Ley, está prohibido circular por las aceras (muchos lo hacen, y en dirección contraria -por la izquierda-, y a toda velocidad); el vehículo es para uso personal -individual- (más de una vez, se pueden observar a dos personas subidas); prohibición de cruzar de pasos de peatones subidos al vehículo; velocidad ente 6 y 25 km/h; conducir con auriculares; aparcar en las fachadas…

Cuando veo las infracciones que diariamente se producen a todas estas normas, me viene a la memoria alguna de las intervenciones en el recordado 1, 2, 3 por parte de nuestro Manolo Royo; en concreto, aquélla en la que empezaba a relatar situaciones contrarias a Derecho, inmorales o de negativas consecuencias y terminaba: “Y, aquí, ¡NO PASA NADA!”. Hasta que pase…

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