JAVIER MESA, Gestor Cultural.


Qué es La Oca Loca sino un cajón de sastre, un agujero negro que todo comprende o un pozo “virtual” en un internet sin fondo.

Nos encontramos ahora mismo en el año decimoséptimo desde que fue creada o más bien, desde que fue publicado y vio la luz su primer número en noviembre de 2005. Más de 1.800 artículos publicados, 56 centros penitenciarios de España y 5 de Hispanoamérica envían a ella sus artículos y 152 autores del exterior han colaborado y continúan haciéndolo con sus escritos.

Se han tratado una ingente diversidad de temas. Desde crónicas de partidos de fútbol (del Real Zaragoza por supuesto); Diarios desde el narcomundo; Permisos disfrutados tras 10 años en prisión; Salidas programadas al Camino de Santiago narradas y publicadas casi en tiempo real; Artículos científicos cedidos por eminencias del ámbito universitario; Entrevistas a actores, actrices, escritores, músicos, poetas y poetisas, meteorólogos, cocineros, ajedrecistas, deportistas, y hasta parapsicólogos; Pasajes de la vida de un misionero en África y Centroamérica; Recetas de cocina; videos de chistes (cómo no de nuestro gran “Marianico el Corto”), de recitales de música clásica, Pop y Rock, así como de “casi todos”(los más presentables) los cortometrajes grabados en nuestro Taller de Cine.

Y etcétera. Porque es imposible abarcar con un solo golpe de vista todo lo que en estos años ha llegado a engullir nuestra Oca Loca.

Pero, ¿por qué este batiburrillo tan desordenado y caótico de temas tan dispares que en cualquier otra línea editorial de cualquier publicación mínimamente seria constituiría el despido fulminante de su Director e incluso la puesta “de patitas en la calle” a todo su equipo de redacción (y no me explicaré más sobre este último asunto)?

Pues precisamente por eso. Y han acertado, en parte, los que han respondido osadamente. Es decir, porque no hubo ni hay un equipo de redacción fijo y perdurable sino una constante selección de personal. Y cada uno imprime su sello característico pero siempre funcionando como grupo. No os podéis imaginar la cantidad de entrevistas realizadas que han sido escritas en grupo. La mayoría. Entre ellas, la realizada a la actriz citada en el título de este artículo (cortesía del Festival de Cine de Fuentes de Ebro y su Director, José Antonio Aguilar), para la cual me desplacé a un céntrico Hotel de Zaragoza con un importante bagaje de preguntas en mi mochila.

Y la otra parte explicativa del porqué del batiburrillo tiene que ver con el título de este artículo: “¿Pero qué pinta Esperanza Roy en la portada de la revista de una cárcel?”.

La razón es que necesitábamos hacer una revista que llamara la atención, que llegara al exterior, que tuviera su público fuera de los estrechos límites de una prisión. Porque de ese modo los internos-redactores de la misma sabían que muy posiblemente iba a ser leída por sus familiares, amigos e incluso otros ojos desconocidos. Y entonces ellos sí se esforzarían al máximo y vendrían a la Escuela del centro penitenciario a aprender otras habilidades, éstas formativas y culturales.

Y recuerdo cuando, en una entrevista con el periodista y escritor Miguel Mena (Cadena Ser Zaragoza), con motivo de la publicación de nuestra Oca Loca número 3, me preguntó: “¿Pero qué pinta Esperanza Roy en la portada de la revista de una cárcel?”.