JAVIER MESA, Gestor Cultural.


Siempre me ha parecido muy complicado manejarse bien en el difícil arte de contestar de forma correcta y equitativamente justa a las preguntas realizadas en las entrevistas que, con motivo de la difusión de nuestros proyectos culturales mediáticos, se me han realizado desde medios de comunicación. Y es que, por más que lo intentes, no resulta fácil responder sin dejarte nada en el tintero.

Y no son excusa, en absoluto, mis cada vez más frecuentes “lapsus”, casi “borrones” memorísticos con que mi edad me viene obsequiando “graciosamente” de un tiempo a esta parte.

Desde esta Tribuna se me ofrece la oportunidad de saldar esas cuentas, de reconocer que, en ocasiones, no he sido “completamente” justo ni, sobre todo, he dicho todo lo que quería decir. En mis siguientes artículos os iré relatando todas esas “injusticias” cometidas por mí en distintos momentos en el tiempo. Confío en que así pueda ir saldando, en cierta medida, esas cuentas pendientes.

Y deberíamos empezar por una importantísima y, además, muy reciente.

En una cercana entrevista en un medio radiofónico se me preguntó, en calidad de director, acerca de los orígenes del Festival de Cine de Daroca, el Daroca&Prisión Film Fest.

Yo, cual “abuelo cebolleta”, pese a que su primera edición data de 2012, me remonté nada menos que al año 2004. Época en la cual desde la prisión lanzamos un ambicioso programa cultural cuya punta de lanza fue, y continúa siendo, la Revista La Oca Loca. Hablé de quienes formábamos parte del equipo y de quienes la hicieron posible; de su repercusión en las redes y de cómo este primer experimento dio paso a la creación del Taller de Cine de la prisión. Gracias al cual no sólo comenzamos a rodar cortometrajes sino que nos permitió entablar amistad con personalidades del gremio cinematográfico.

Hablé, asimismo, de nuestro estrecho contacto con el Festival de Cine de Fuentes de Ebro, del cual ha bebido nuestro Festival al igual que otros varios de nuestra comunidad aragonesa.

Y, aproximadamente, a partir de ese momento y no recuerdo muy bien cómo, nuestra conversación derivó hacia otros derroteros. Y es que historias anecdóticas que nos hayan ocurrido en estos casi veinte años no nos faltan.

El caso es que hasta ahí había narrado el “cómo” la idea de crear un Festival había llegado a ser imaginada por nosotros en el centro penitenciario y, además, en online utilizando el mismo formato de blog que el de la Revista La Oca Loca. Pero me faltó explicar la otra cara de la moneda. El “porqué” había surgido en ese “preciso momento”.

La respuesta es clara. Por una parte, porque nosotros habíamos tenido así varios años para ir madurando su formato y lo más importante, porque a partir de ese momento, Daroca entera, a través del Ayuntamiento (sobre todo, su Concejalía de Cultura) Comarca, Empresas, Asociaciones, Instituciones Educativas y la ciudadanía, en general, comenzaba a ilusionarse con nuestra idea.

Un interés y apoyo que, año tras año, se manifiesta en la apabullante audiencia que tienen los actos programados con carácter presencial en Daroca y, asimismo, en lo “sencillo” que resulta para el equipo del Festival, en el cual nos integramos personal del Centro penitenciario, Ayuntamiento y Comarca, principalmente, su organización contando con semejante apoyo de todo Daroca.

Y Daroca, una ciudad históricamente amante del Cine, cuya primera sala, el “Teatro Cervantes”, fue inaugurada nada menos que en 1918, cuna de grandes actores como Mª José Moreno y Fernando Conde y escenario de rodaje de numerosas cintas – “El aire de un crimen” de Antonio Isasi y “El rostro de Ido”, primer cortometraje de Paula Ortiz, entre otras – ya tenía su propio y merecidísimo Festival Internacional de Cine. Enhorabuena a todos.

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