LUIS FERRUZ. Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, miembro de la Comisión GIRA, Gestión Integral de Residuos de Aragón, de la DGA.


El panorama social cada día se parece más a una ominosa jungla con crecientes peligros y amenazas de todo tipo como los siguientes:

• Inflación que no cesa, que disminuye el poder adquisitivo de todos, que deteriora la rentabilidad y pone en peligro competitividad y supervivencia de empresas, así como niveles de empleo.

• Subidas de tipos de interés para enfriar la economía, reducir la demanda y la inflación, pero que afectan al encarecimiento de los préstamos como los hipotecarios a interés variable y que conduce a una recesión

• Crisis energética y mercados energéticos descontrolados con especulación desbordada como en el mercado del gas y en el de derechos de emisión de CO2.

• Tensión y escalada bélica en Ucrania con repercusiones en los factores anteriores.

• Octava ola del virus Covid, con una pandemia que se daba prácticamente por concluida pero que se resiste a desaparecer.

Desde luego que los políticos y los gobiernos son conscientes de la situación de deterioro, desconcierto, ansiedad y también indignación que se está generando en la ciudadanía y se están tomando muchas medidas para resolver la compleja situación de máximo riesgo.

Pero no es menos cierto que también se realizan muchas declaraciones y pomposas propuestas y promesas que son cortinas de humo que distraen del aquí y ahora de nuestras penalidades, que en el fondo lo que están es trufadas de buenismo y cortoplacismo político electoral con remisión de soluciones ad calendas graecas, a un lejano futuro.

En el contexto indicado, como muestra un botón. La propuesta de conectar Alemania y España, a través de Francia, con un gasoducto denominado BarMar es una distracción, un relato improvisado que desde el punto de vista de la inversión y financiación, amén de otros factores como presión ecologista francesa, no tiene viabilidad entre otras cosas porque conectar por gasoducto Marsella y Barcelona es innecesario dado su nivel de plantas regasificadoras, también porque pensar que va a poder circular hidrógeno verde en el corto plazo en ese supuesto gasoducto es una bonita fantasía técnica y financiera.