JOSÉ GARRIDO PALACIOS. Escritor.


Cuando el año 2022 está a punto de concluir, recordamos que en este ejercicio los peregrinos que ya han sellado su Compostela superan con mucho la mayor cifra de la historia. En septiembre llegaron a Santiago de Compostela 350.000 peregrinos procedentes de todo el mundo, un récord que será ampliamente superado en el último trimestre del año.

Ese dato nos sirve de introducción a la hospitalidad en el Camino, a las atenciones a los peregrinos desde principios del siglo XI, pues antes eran asistidos en los monasterios y se cobijaban por lo común en los pórticos de las iglesias y los templos.  

El hospital del medievo estaba emplazado en los accesos de las villas, pueblos y ciudades, máxime a la entrada de la dirección de marcha, de este a oeste de ordinario, y era lugar de acogida de peregrinos, pobres, enfermos, desvalidos y viajeros de toda condición.

El concepto de hospital no era como hoy en día, sino que era lugar de hospedaje, si bien con el devenir del tiempo se convirtió en casa de enfermos con centro médico y asistencial. Otros hospitales estaban dedicados al cuidado de los leprosos, habituales en el Camino, llamados lazaretos. En algunos casos los hospitales se emplazaron en lugares distantes de los centros urbanos con el fin de orientar a los peregrinos en las noches oscuras y en los días de niebla, en los que tañía una campana ininterrumpidamente.

El hospital más relevante en la Edad Media fue el de Santa Cristina de Somport, al sur del puerto homónimo y en dirección a Canfranc y Jaca. Dicho hospital era equivalente a otros dos de Europa, según afirma Aymerich Picaud en el ‘Liber Sancti Jacobi’:«Tres son particularmente las columnas, de extraordinaria utilidad, que el Señor estableció en este mundo para sostenimiento de sus pobres; a saber, el hospital de Jerusalén, el hospital de Mont-Joux (en los Alpes, rumbo a Roma) y el hospital de Santa Cristina, en el Somport»; y continúa el autor: «se trata de lugares santos, templos de Dios, lugar de recuperación para los bienaventurados peregrinos, descanso para los necesitados, alivio para los enfermos, salvación de los muertos y auxilio para los vivos».

La importancia del hospital de Santa Cristina de Somport deriva del paso de peregrinos procedentes de la vía Tolosana –que alude a su recorrido por Toulouse, una de las cuatro vías francesas que penetraban en España–, con el propósito de cruzar el ‘Summus Portus’ (puerto de Somport) y alcanzar el sepulcro del Apóstol en Santiago de Compostela.

El hospital de Santa Cristina perduró desde mediados del siglo XII hasta que un incendio acaecido en 1706 casi lo destruyó por completo. Luego, con motivo de la desamortización de Mendizábal en 1835, el edificio quedó en ruina. Hoy es un yacimiento arqueológico.

En el nacimiento de los hospitales participaron diversos estamentos y personas individuales; y entre ellos citamos las órdenes monásticas –cluniacenses y cistercienses especialmente–, y las órdenes militares del Hospital, Temple y Santiago; amén de algunos monarcas, como Alfonso X el Sabio y los Reyes Católicos.

Al final de la Edad Media había una gran cantidad de hospitales en Aragón y España, por lo que tendieron a agruparse en lugares concretos. Eso es lo que ocurrió en Zaragoza, por ejemplo, con el levantamiento del hospital de Nuestra Señora de Gracia en el siglo XV.

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