LUIS IRIBARREN BETÉS. Licenciado en Derecho.


Dedicado a los entusiastas miembros de la asociación Aragón Sefarad y a Timna Freire Segal, en particular.

Haya escrito lo que escribió el escritor francés de nacionalidad, nacido en Dar Baida-Casablanca, y de origen sefardí, Pierre Assouline acerca de que señalizar juderías sin vestigios considerables en todo el Estado español ha tenido como interesado propósito crear una ficción de presencia judía mayor que la real tras quinientos y pico años de expulsión, en el caso de Aragón la cosa cambia.

Dado que muchos aragoneses, especialmente un relevante porcentaje de los de Cinco Villas, Daroca, Calatayud y occidente de Huesca que se establecieron en Sangüesa, pueblo de mi abuela con candelabro de “Casa Simeón” que era clavada a Golda Meir, provenimos de sangre judía o conversa y existen en nuestro urbanismo y arquitectura, Toledo aparte, los mejores vestigios de la presencia judía bajo medieval. Especialmente de los relacionados con aljamas de pequeñas poblaciones, eso que en Rusia se llamó despectivamente como villorrios o “schtetl”.

Los callizos de la calle San Miguel y los baños judíos de Zaragoza, el edificio que fue sinagoga con su pared intacta de la ciudad de Huesca, los enterramientos de El Frago o el templo minúsculo de Uncastillo, las extensas aljamas lideradas por señeras figuras de Tarazona y sus casas colgantes como Moshé Portella, la de Daroca del rabino y pensador Joseph Albo y especialista en el talmud reputado, como la enorme de Calatayud y cuna de los Castel de Canadá, hoy con K, ponen en entredicho las afirmaciones del pensador Assouline.

Que se cuestiona la conveniencia española en aproximarse a la comunidad judía sefardí y haberle reconocido la doble nacionalidad para atraer a inversores relevantes y mejorar las siempre complicadas relaciones con el Estado de Israel: véase la presión o no sobre la deuda española que puede cocer el promotor del Foro de Davos, el financiero de USA de origen judeo húngaro, George Soros (antes Schwartz, negro, marca de judíos los apellidos que recogen características fijas y ¡toma Moreno¡).

Por presencia histórica y monumental descollante, España siempre ha cuidado más su relación con el mundo árabe (no confundir con Islam, en esos estados a falta de otras tolerancias sí se practica la religiosa). Costó reconocer a Eretz Israel, según algunos el estado número 51º de los USA. Anclado como un estrecho portaaviones en ese Oriente Próximo que se disputan en otro partido del mundial los sunníes y chiítas con denodado cainismo.

Pero no se debe confundir a ese Israel con dos millones de palestinos que portan su nacionalidad con la cultura ni la religión judías. Que la raza de ese nombre como tal no existe se comprueba en las diferencias de tradición gastronómica, aspecto físico, música tradicional o aptitud para el baile no solo diversas sino profundas entre los judíos pelirrojos ashkenazíes en el pasado ucranianos o polacos, los morenos con ojos negros sefardís de origen español o portugués (nada menos que don Baruch Spinoza por Países Bajos y miser Elías Canetti, el de Cañete de Cuenca, por Bulgaria).

Este año voy a celebrar por vez primera en mi vida el encendido de las velas de hanuká como parte activa, como miembro electivo de la asociación “Sefarad Aragón”, la primera este domingo.

Conmemoraremos la vuelta de la luz y consagración por reconquista macabea del templo de Jerusalén encendiendo con una vela guía o matriz las ocho velas de un candelabro o menorá conmemorativo. En este momento del año en que deseamos recuperar el sol y que retorne la esperanza de las cosechas del día largo. Este domingo se enciende, aquí y en Odesa, la primera vela más larga.

Otros relacionan la conmemoración con el Neolítico y celebrar la cosecha y prensado del aceite… Como se haría el Alcañiz con seguridad.

Se comerán alimentos especiales kosher: sin que quepa mezclarse comida y lácteos –se proscriben en Israel las cheese Burger-, como tampoco comer carne de rumiantes de pezuña partida o frutos del mar sin aletas ni escamas, ni cabe la ingesta de animales no desangrados. Pues la sangre es la que transmite alma (habrá que darle dos vueltas a ese pensamiento, pues el catolicismo o budismo imaginan energías y orlas en lo que otros piensan que está dentro).

Se leerá de otra manera la parábola persa de la expulsión del paraíso, sin que resulte pecaminoso el acto de comer de la manzana sino una falta de responsabilidad y no una caída la mentira de Adán y Eva ante Adonai, la negación misma de comer lo prohibido más que el hecho de…

Adán o más bien Adam y significa hombre, contiene en su etimología en pocas consonantes –como decía Borges- el aleph como arranque (la letra muda de la divinidad), seguida de la acepción sangre en arameo por conexión con lo divino pero también la de barro (ada, dam), de lo que se nos dijo que estaba y estamos hechos.

Nombre casi cabalístico que finaliza en la mem, decimotercera en los alfabetos fenicio y ahora hebreo. Trece años bastaban para que un niño adquiriera la responsabilidad de un hombre, se formara y creara el síndrome de nido vacío.

Aún hoy se conmemora en la fiesta que cada familia vive del “bar mitzvá” en que los infantes cuando alcanzar la edad de letra mem son introducidos en la comunidad adulta y pasan a ser moralmente responsables de sus propios actos, a poderse casar y recibir herencias…

Si pensamos en que el derecho civil tradicional aragonés codificado en el Vidal Mayor y que ha persistido hasta nuestras fechas efectúa el mismo corte de responsabilidad, veremos la pervivencia de una relación fecunda pero también presente.

Escrito disfrutando el extraordinario contrabajista israelí de mi generación, nacido en kibutz y con apellido sefardí, Avishai Cohen, que ha revisado y actualizado en fascinantes piezas con aire de jazz latino el cancionero de los expulsados de Sefarad. Os lo recomiendo, especialmente, como facedor del álbum joya de azabache que es  “Two Roses” y cuando le acompaña el magnífico pianista con mismo origen: Shai Maestro.

Todas ellas actividades de primero de aragonés.

Feliz hanuká para todos y, especialmente, para los aragoneses que se sientan electivos y que desde el siglo XIV se hallan asentados por expulsión en Safed de Galilea. Encuadernando y reparando textos sagrados como se viene demostrando que hicieron con calidad de alta artesanía en Híjar.

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