LUIS IRIBARREN BETÉS. Licenciado en Derecho.


A ninguna parte. No chupo Netflix de nadie, ningún sobrino tengo que me explique cómo va una aplicación, si mi casa acepta verdura es a cambio de trueque y cuando limpiamos el servicio que heroicamente pagaron en los 70 me doy el piro y prefiero orinar viendo la puesta de sol en una perrera, mientras me ladran perros truferos enjaulados, viendo cómo no crece como antes el agua en Yesa.

Puesta de sol con nitritos pero sin lejía.

Aviso para sembradores de arroz carnaroli taustanos, esos que revisáis por interés la web de los pantanos (embalses.net): los 200 litros de agua caída se los ha chupado la Canal de Berdún para ella sola, el agua puede empezar a costar en origen, hay un cuarto menguante de agua del año pasado y entonces el pelo ni la tomatera crecen.

Por supuesto que no hay ni candelones ni movimiento vasco hacia Jaca y, bueno, algo habrá que hacer que no sean colas. Va de retro, va al merme, como dice José Mota. Las gallinas que salen no las aguantan las plumas que entran.

Aunque se anuncian fuertes inversiones para comunicar estaciones. Con fondos next Generation, que la mía para esquiar hacía la mili en la Brigada de Montaña de Chaca.

En este corredor de coches vascos, después autovía entera, ayer no había un bar abierto entre Jaca y Liédena. Hoy uno hasta las 4:00 PM dando un servicio lapón, querido Guitarte.

Se conoce que se celebra Nochebuena en familia como si no hubiera un mañana, hay evidencias de que no lo hay. Los caídos jubilados de la hostelería no encuentran quien arriende amor entre las hordas del Oeste roncesvallo.

La única luz del solano de mi pueblo encendida hace media hora era la del Centro de Salud, certificando su próxima defunción. El ayuntamiento, por contradecir, ha puesto luces a nuestro nivel proporcional como las de Vigo: oscuro el último y ya apagará.

No hay servicios porque no hay vida, y hay una teoría de criminalización de las granjas que afirma que se van a ir a cargar a las últimas, porque se han demonizado desde la ciudad.
Debemos ser correa de transmisión de esa sensibilidad, razonada por veterinarios, no por conveniencia de que en ello esté que puedan perder sus faenas.

Es verdad que en los 70 se vivía por una familia con veinte cerdas madres como había hasta en Zaragoza lecherías, y ahora, al parecer, la dimensión de las granjas integradas -familias que llenan lo vaciado- no es suficiente. Todo proyecto es mega y las explotaciones familiares, porque huelen por proximidad y que si son feas, están abocadas a correr peores tiempos.

Además que la familia ya no existe, ni la mujer ni marido de ganaderos. Escrito por un negacionista de la Navidad sin mondongo ni poncho programados desde las asociaciones de hostelería, con reducto y trinchera de pan con vino y azúcar.

Claro, se ha apostado y se percibe así, por la teoría del hombre jardinero. Por el homo y mulier pirenaicus productor de mermelada y propietario de turismo rural. Pero cuando vienen los urbanos, ni bar ni servicios ni hostias (no misa de gallo pero en la Catedral de Jaca a cinco curas). Porque para que se los encuentren tienen que estar sostenidas de continuo –en aragonés contino- por alguien.

Antes lo hacía mi generación, ahora snowboard, aplicaciones y regalos a más nivel para cría fina nieta de pastores.

Y me alegro, no creáis. Quizá me llega tarde para estomagarlo, me siguen gustando la fritada y las tortetas, pero a los críos que viven durante el año en esta desolación les quiero mucho, imposible no hacerlo por mera piedad.

Pero el mundo granjero intensivo o extensivo daba la poca fuente de trabajo que no mana hace treinta años, no habiendo invertido Aragón en llevar industria a su territorio. Ya está vacío, ya no hay candelones y no se pisa nieve en Astún. Los trabajadores de la estación empleados temporales tienen ERTE climático.

No debe ser tan fácil encontrar trabajo del que permite pagar alquileres en la Jacetania vaciada porque hoy hemos celebrado que un zagal de mi lugar con veinte años de experiencia en hostelería se haya colocado con toda la gente que conoce en un hotel de Jaca de los que están abiertos casi todo el año. Antes, y no era el único, hacía doblete con Ibiza y su empadronamiento era meramente afectivo.

Mientras tanto, me dicen los conjuradores de demonios, nadie habla de purines humanos o de para qué tratarlos o abastecer agua el poco rato que se oigan críos en la calle. Pero sí, veo obras de depuradora y se siguen por los ayuntamientos creando espacios de co-working aunque siga resultando tan difícil llegar a Ansó pero Navarra haya hecho la carretera Burgi-Navascués para que los roncaleses no pasen el pantano y lleguen media hora antes a los hospitales de Pamplona.

Sufrido y parido desde la pequeña torreta que remataba el castillo de Berdún con puerta de muralla en zeta mirando hacia los malos de los navarros, elijo título puesto por mi madre.

Llevamos tres días sin leche porque la hemos olvidado, con tiendas vacías y con las familias bebiendo periñón sin el Don, pero creo que iríamos a pedir antes un tetrabrick al franco tirador de la Legión a Jersón. Suerte que funciona la calefacción y hay un cajero cyborg en Jacetaniaburgh que echa perras, algo en modo físico que a los montañeses no nos gusta que nos falte.

Feliz navidad, James Stewart. Te quedaste en Jaca en la película que ponen todas las noches de Navidad, tú que te diste a los demás, ruega por nosotros.

Entabaxo triste Biello Aragón, jodida confederación con España, Fernando de Antequera de Sos.

Berdún, 26.12. Luis Iribarren (de Terreta por si no lo sabéis)

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