NICOLÁS LÓPEZ SANCHO. Politólogo y Consejero Comarcal de Deportes.


El pasado 8 de enero de 2023, se cumplían 85 años de uno de los momentos históricos más importantes de la historia de nuestra ciudad en el último siglo. Las tropas republicanas, en el marco de la Batalla de Teruel, lograban conquistar la única capital de provincia en toda la Guerra Civil. Los hechos se produjeron tras la rendición del Coronel Rey d`Harcourt, después de numerosos días de resistencia en torno al Convento de Santa Clara y el Seminario de la ciudad de Teruel. Curiosamente, este coronel acabó siendo doblemente acusado de traición; por un lado, por el bando nacional por su rendición y, por otro, por el bando republicano por alzarse contra la República.

Para poner en valor la Batalla de Teruel hay que remontarse al 15 de diciembre de 1937, cuando las tropas del ejército republicano lanzaron una ofensiva para aliviar el frente sobre Madrid. Esta ofensiva duró hasta el 22 de febrero de 1938 y, durante la batalla, se acumularon más de 200.000 soldados de ambos bandos de los cuales más de treinta y siete mil acabarían muertos y otros cincuenta mil se estima que resultaron heridos, afectados por la congelación o desaparecidos.

Se llamó, a esta Batalla de Teruel, el Stalingrado español. Sin embargo, si fuésemos realistas con las fechas, podríamos decir que Stalingrado fue la Batalla de Teruel de la Segunda Guerra Mundial, ya que esta se produjo cinco años más tarde. Fue llamada así, salvando las distancias de ambas batallas en intensidad, duración y por desgracia muertes, por la similitud en la dureza del clima y por los combates que se dieron casa a casa entre las heladas calles cubiertas de nieve.

De esta manera, la batalla fue, tanto por la conquista republicana de la ciudad el 8 de enero de 1938 como por la posterior recuperación por parte del bando golpista el día 22 de febrero del mismo año, una de las batallas más importantes para ambos bandos. Para los primeros por ser la primera capital de provincia conquistada y, para los segundos, por marcar un golpe moral contra el ejército republicano que, a posteriori, supondría el inicio del fin de la guerra.

A pesar de todo lo narrado, como turolense amante de la historia, me llama profundamente la atención cómo ninguna institución, ni provincial ni local, parece recordar en ningún momento este acontecimiento histórico de nuestra ciudad. Me sorprende porque, como anteriormente he comentado, se trata del hecho más relevante ocurrido en nuestra ciudad y su entorno en el pasado siglo XX. Esto me hace sospechar porque parece que hay una clara intención de ir, poco a poco desdibujando la historia reciente. Una historia que vivieron muchas de las personas mayores que aún viven en nuestra ciudad en su infancia y adolescencia y que les dejaron recuerdos marcados de por vida.

Pero fuera de estas leves pinceladas de contenido histórico, también tenemos una serie de promesas incumplidas por el partido que lleva la batuta en el Gobierno de Aragón. Unas promesas en torno a un museo de la Batalla de Teruel cuya construcción vemos constantemente pospuesta o que nunca acaba de arrancar, dejando una promesa vacía de contenido desde que tengo uso de la memoria. Este museo, por desgracia, tiene, por lo que parece, la habilidad de aparecer cada 4 años en la memoria del Partido Socialista, pero nunca acaba de materializarse.

La última ocasión o noticias que desde la DGA hemos tenido es que aseguraban que el primer semestre del año 2023, este abriría sus puertas. Pero todo hace indicar que es algo que raramente podemos tomar como cierto, teniendo en cuenta que cada final de legislatura, la promesa es similar. Esta promesa incumplida aleja un posible foco de turismo, investigación y memorialismo en la ciudad de Teruel en torno a una de las batallas sobre la que más tinta ha corrido y que mayor interés generan entre historiadores nacionales e internacionales que centran sus estudios en la Batalla de Teruel.

Curiosamente, y haciendo memoria de las últimas promesas sobre dicho museo, en 2018, año previo a las elecciones municipales y autonómicas de 2019, fue aprobada por decreto la creación de dicho museo y, de nuevo, vemos cómo en otro año preelectoral sale a licitación la primera fase del museo. Tal y como ocurre con muchas otras promesas, de nuevo parece que mientras siga sin plasmarse en la realidad solo quedará en eso, promesas, proyectos y supuestos inicios de obras en años electorales. Lo que finalmente llevará a que alguna Comunidad Autónoma o municipio se adelante en la creación del primer museo nacional de la Guerra Civil española y todo lo que ello conlleva. Incluso Canadá tiene un museo virtual de la contienda elaborado por expertos en la materia de España, Estados Unidos, Canadá y Reino Unido. Para hacérselo mirar.

Y poco a poco, junto a otras acciones por parte del Ayuntamiento de Teruel como acuerdos plenarios no ejecutados, falta de inversiones, clara intención de tapar un periodo histórico de nuestra época más reciente y promover proyectos en constante clave electoral, llevan a que todo quede relegado a fríos cajones en despachos de administraciones públicas supeditadas a los intereses políticos de quienes las gobiernan.

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