Enrique Guillen Pardos ENRIQUE GUILLÉN PARDOS, Profesor y periodista.


La mayoría de la Ejecutiva se le ha rebelado a Arturo Aliaga, amenazándole incluso con una posible destitución. La lucha abierta enfrenta al Secretario General del PAR, Alberto Izquierdo, con su Presidente, así que, como en los casinos, no va más. Segundo contra Primero. Pudiera parecer que se ponen en juego valores o proyectos políticos, pero esa pugna esconde motivos más prosaicos: se trata de comprobar quien controla la marca del partido, por tanto quién hace las listas electorales y rentabiliza luego los posibles resultados. Por malos que estos sean, el 28 de mayo se ponen en juego la Comunidad Autónoma, los ayuntamientos, las diputaciones provinciales y las comarcas. Demasiados puestos, sueldos y Poder.

Estos últimos meses el conflicto interno del PAR ha confrontado a quienes perdieron aquel irregular congreso con la mayoría que renovó a Aliaga como Presidente del partido. Los tribunales han dado la razón por dos veces a Javier de Pedro, miembro destacado del llamado sector crítico: primero, declarando irregular el congreso citado; luego, rechazando la convocatoria de un nuevo congreso exprés por parte de la ejecutiva salida del congreso irregular. Demasiadas triquiñuelas con un mismo objetivo: controlar todo lo referido a la marca PAR en las próximas citas electorales. Aliaga cambió el paso a sus fieles cuando decidió no recurrir la sentencia condenatoria sobre el Congreso porque eso suponía que esa Ejecutiva dejaría de ser tal el día que acabase el plazo para recurrir. O sea, ya.

Por eso, en una convocatoria dudosamente oficial porque no fue convocada por su Presidente, acordaron por dieciocho votos sobre veinticinco recurrir dicha sentencia. Es la única manera de que esa Ejecutiva siga siendo la que gestiona el partido hasta que el juez falle el recurso, que puede ser pronto o, quizá, tarde. Hasta ese momento, si el juez acepta como bueno su recurso, el grupo que lidera Alberto Izquierdo, aún vicepresidente de la Diputación de Teruel, podrá seguir haciendo listas y preparando el futuro Congreso o las próximas citas electorales. Evito dar o quitar razones, porque no escribo pensando en eso. Intento mostrar las lógicas que mueven sus conductas. Que ya me parece bastante.

Quienes han recurrido esgrimen que las irregularidades recogidas en la sentencia no son tales, que algunas de ellas, en todo caso, podrían ser objeto de investigación por parte del Tribunal de Cuentas. Paradójicamente, esas irregularidades se atribuyen a la gestión directa de Izquierdo y no ofrecen nueva documentación que avale su razonamiento. Libran esta nueva batalla judicial con un armamento tan escaso que invitan a pensar en que dan por supuesto la denegación del recurso. Solo buscan ganar tiempo para seguir al frente del partido. Pero hasta el 28 M quedan muchos días. O pocos. Depende. El PAR lleva tanto tiempo a la deriva que su capacidad de corcho flotante quizá ha agotado ya su cupo de milagros. Pero eso no lo sabemos nadie.

Partido Popular y PSOE, tampoco. Por eso, Azcón y los suyos aplauden con las orejas al ver que se les despeja el horizonte del centro político con la descomposición de Ciudadanos y el PAR. A Lambán, en cambio, le está dando yuyu ver cómo sus oportunidades pueden irse por el desagüe si se confirma la muerte electoral de esos dos partidos, supuestamente, centristas. Sus reiteradas declaraciones contra Sánchez, una autocorregida al día siguiente, prueban su convicción – se supone que basada en datos propios – de que el PSOE está mal preparado ahora mismo para disputar ese voto de centro al PP. Si en 2019 el regenerador Sánchez daba votos y centralidad, ahora su amistad con Esquerra y Bildu escora la marca socialista hacia la izquierda podemita. No cabe perder el centro y ganar las elecciones.

La espiral de autodestrucción de estos últimos años favorece pensar que el PAR camina dividido y subdividido, enfrentado y sub-enfrentado, hacia su final. Pero, la fragmentación del mapa político aragonés y el complejo juego de alianzas que exige gobernar municipios y diputaciones, comarcas y Comunidad Autónoma, multiplican el valor de cada diputado y concejal. Incluso controlar listas de un grupo de pequeños municipios de una comarca puede dar una rentabilidad sorprendente. En ese reparto de migajas se mueven también ambiciones más bien bajas y necesidades muy humanas. Hace muchos años que la política española, también la aragonesa, dejó de ser la vocación de quienes buscaban servir a los intereses de la gente. Aunque algunos se autodenominen ahora El Gobierno de la gente.

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