DR. JOSÉ CARLOS FUERTES ROCAÑÍN. Presidente de la Sociedad Aragonesa de Psiquiatría Legal y Ciencias Forenses. @jcfuertes.


El llamado “Síndrome Postvacacional” se viene definiendo en los medios y redes sociales como «el sentimiento subjetivo de malestar que se origina con la vuelta al trabajo después de las vacaciones». Y a pesar de ser muy conocido, y frecuentemente nombrado, en mi opinión profesional, y en la de muchos compañeros, no es una realidad clínica aceptada por la comunidad científica, ni mucho menos validada por las clasificaciones oficiales, ni verificada por trabajos de investigación metodológicamente rigurosos.

Solo recordar que «síndrome» es el conjunto de síntomas y signos clínicos característicos de una determinada enfermedad. Podemos decir que, estrictamente, el síndrome recibe el nombre de enfermedad cuando se conoce la causa que la origina.

Por lo tanto “síndrome” es un concepto clínico y asistencial. Es una situación que requiere de una intervención médica, y muy probablemente, un tratamiento (aunque sea sintomático). Desconozco cuál es la incidencia de este mal llamado síndrome (no creo que haya datos fiables). Tampoco sé con certidumbre qué síntomas son los que presenta para poderlo llamar síndrome y mucho menos conozco cuál es el tratamiento que precisa.

Lo que sí sé es que hoy la sindromitis es excesiva, y que cualquiera inventa un síndrome y lo utiliza sin saber lo que es ni sus repercusiones. Pero si el nombre hace “fortuna” en los medios, siempre habidos de “exclusivas” y de “noticias”, se lanza a bombo y platillo, sin darse cuenta de que esta “gracia” puede tener una repercusión en las consultas médicas, ya sobresaturadas, incrementando la sobrecarga asistencial y creando un conflicto al dar lugar, incluso, a una serie de bajas laborales injustificadas e injustificables.

Otra cosa muy distinta es la “ergofobia” o miedo irracional a volver al trabajo. Este es un cuadro clínico estrechamente unido a la ansiedad (en concreto a la fobia), con frecuentes síntomas somáticos similares a los que se ven en los ataques de pánico: taquicardias, hiperventilación, sudoración, pensamientos intrusivos, inestabilidad en la marcha y conductas de evitación hacia el lugar de trabajo, y que con mucha frecuencia está relacionada con un hecho traumático acontecido en el medio laboral, como puede ser al acoso laboral severo.

Si tiene una desadaptación para volver a la rutina del día «aguántelo, paciencia y a esperar». Si lo que cree que sufre es “ergofobia”, acuda a su médico psiquiatra y él le dirá el tratamiento más adecuado.

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