Fachada de La Romareda con descripción suiza
Las gradas, la fachada, los cables o el túnel centraron las críticas de los suizos

“Un estadio de 1957 que no puede ocultar su edad”. Así titulaba la televisión pública de Suiza unas imágenes del estadio de La Romareda donde se puede apreciar su dejadez. Como bien indican muchos aficionados zaragocistas que acuden cada 15 días, el problema no está en sus 65 años, sino en el descuido de las autoridades. Por este motivo, los cables, el acceso al campo o los graderíos presentan una muy mala imagen.

La primera fotografía que ofrecieron del Municipal no es mala. Sí se veían los marcadores antiguos, una cuestión que, a efectos prácticos, no genera problemas. “La Romareda – Aquí jugará Suiza contra España esta noche”, titulaban en su primer post. Pero ese asunto, que podría ser intrascendente si no hubiese más, solo iba a ser el primero.

Los problemas llegarían al dar a conocer la fachada: los vidrios ya opacos en la parte alta -los que tenían vidrio, claro-, la pintura para tapar pintadas o los barrotes desgastados sin color llamaron la atención. Es evidente que las mejoras necesarias para acoger el choque podrían haber incluido una mano de pintura y una reparación de las vidrieras. “El estadio fue construido en 1957… y no puede ocultar su edad”, se leía.

El zaragocismo está acostumbrado, pero para un suizo debe ser sorprendente ubicarse en la tribuna y, sorpresa, debajo de algunos asientos se ha caído parte del bloque de cemento. Incluso, en las fotos de la televisión suiza, se ven en el suelo pequeñas piedras que indicaban la caída hace relativamente poco. “Entrar es un riesgo”, acompañaba a esta publicación.

El estado de los asientos fue otro foco de crítica Suiza

Subiendo a la sala de prensa, se ven los desordenados cables pegados a la pared sobre fondo blanco que impactan a cualquiera. “El estadio ha sido renovado dos veces, pero se nota mucho”, rezaba esta vez. Y en la propia puerta de prensa -también con cables a diestra y siniestra- las letras que indican el lugar donde uno se halla están casi borrados sobre un protector de halógeno.

La sala de prensa de La Romareda presenta una imagen poco acorde a un estadio de fútbol profesional

La última crítica versa sobre el túnel de acceso al estadio. Con la mano de pintura a medias, de nuevo lleno de cables, el pasillo que lleva al césped de La Romareda deja bastante que desear. “A través de este pasaje Xhaka y compañía caminarán esta noche”, terminaban. Eso sí, lo harían alegres porque bien que se llevaron un importante 1-2 en tierras zaragozanas.

En definitiva, el problema de La Romareda, lejos de su edad, es la falta de atención que, año tras año, han tenido las instituciones. El nuevo estadio, según se ha votado en el Ayuntamiento de Zaragoza, se quedará donde está, pero el lavado de cara es obligado. Habrá que ver el desarrollo de los acontecimientos, pero Zaragoza lo necesita más pronto que tarde.

NOTICIAS DESTACADAS