El árbol de Navidad y el tiovivo junto a la casa de Papá Noel
Los puestos con figuritas y decoración navideña son los que más éxito han tenido entre los zaragozanos

El espíritu navideño ha inundado hoy la plaza del Pilar y el corazón de todos los zaragozanos. La Muestra Navideña y todas las actividades que se reúnen cada año en la plaza del Pilar han sido el gran atractivo de este sábado en el que la magia de la Navidad ya se respira en el ambiente.

Envueltos en bufandas, gorros y guantes, los niños se han agolpado esta tarde en largas filas para disfrutar del tiovivo, el pequeño tren de la Navidad, lanzarse por los trineos neumáticos o ver a Papá Noel. Una larga espera que se ha hecho un poco más dura por culpa del frío, pero es que «por los críos se hace de todo», como han comentado algunos padres en la cola para conocer a Santa Claus mientras intentaban entretener a sus hijos con el tren o lanzando sus deseos al gran árbol de Navidad.

Pero el entretenimiento para los más pequeños no termina ahí. Casi frente a la puerta de la Basílica del Pilar un rock navideño ha sido la llamada de atención perfecta para algunos padres, que se han quedado a ver el espectáculo de dos simpáticos elfos. Y junto a la fuente de la Hispanidad, los que no tienen prisa por entregar su carta a Papá Noel, han podido montarse en los eco-ponys, una divertida atracción donde los más pequeños conducen pequeños caballos de juguete. Y a su lado, iluminada por un manto de luces, los niños también se han podido montar en una noria.

CHURROS Y VINO CALIENTE EN UNA TARDE HELADA

Para el resto del público la verdadera atracción han sido las casetas de artesanía y alimentación, donde unos buscaban regalos de Navidad originales y otros calentarse las manos con un vino caliente o un chocolate. Los puestos con figuritas y decoración navideña son los que más éxito han tenido entre los paseantes, mientras que en los puestos de comida han triunfado los gofres, crepes y patatas asadas. Pero la que se ha ganado los estómagos de los zaragozanos esta tardes ha sido la churrería que, literalmente, echaba humo ante la demanda del dulce tentempié.

Unos metros más allá los turistas se agolpaban a las puertas de Judea, y es que la fila para poder ver el Belén, casi daba la vuelta al recinto. Y los que no tenían paciencia para esperar se han podido acercar a la pista de hielo que, con más gente fuera que dentro, ha sido la atracción perfecta para los novatos que daban sus primeros pasos en patines y para algún que otro experto que se deslizaba hacia atrás o se atrevía con una pirueta.

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