Inauguración del tramo de la A-68 entre Gallur y Mallén
Esta ha sido una gran reivindicación de los vecinos y conductores que transitan a diario por esta peligrosa vía

Una intensa lluvia y un fuerte viento han dado la bienvenida a los primeros conductores que este jueves han podido circular por el tramo de la autovía A-68 entre Gallur y Mallén. Una nueva vía de once kilómetros que permite dar un gran paso hacia el deseado desdoblamiento de la N-232, restando solo unos cuatro kilómetros para llegar a Navarra, que ya están en ejecución y que serán abiertos a finales de 2023.

Esta ha sido una gran reivindicación de los vecinos y conductores que transitan a diario por esta peligrosa vía. No en vano, solo entre 1998 y 2008 se registraron 590 accidentes entre Figueruelas y Mallén, con 74 víctimas mortales, de los que 174 siniestros, con 19 fallecidos, fueron en el tramo desde Gallur que este jueves ha quedado inaugurado oficialmente. Por ello, el 15 de diciembre de 2008 se decidió rebajar la velocidad a 80 kilómetros/hora, así como el pintado de la línea continua, lo que permitió reducir la siniestralidad un 60%.

Así, toda vez que el tramo Figueruelas-Gallur fue abierto en marzo de 2021, quedaba por desdoblar el resto de la N-232 hasta Mallén, ya abierto al tráfico tras una inversión de 39 millones de euros, que se elevarán hasta los 68 cuando esté finalizado toda la nueva infraestructura. Supondrá, de este modo, una importante mejora para la seguridad y la movilidad de sus usuarios. Además, permitirá conectar Zaragoza con Tudela a través de una vía de gran capacidad.

ALTA FRECUENCIA CIRCULATORIA

La elevada cantidad de tráfico que sufría la N-232, así como su estado, hace de este desdoblamiento una reivindicación histórica de los vecinos, teniendo en cuenta la importancia de esta carretera para el tráfico de mercancías desde el nordeste de la península hasta el norte de España. En concreto, se calcula que 11.000 usuarios transitan a diario por esta vía, siendo más de la mitad vehículos pesados. Tras esta apertura se dejará de bonificar el tramo de la autopista AP-68 entre Alagón y Gallur, medida adoptada para fomentar el trasvase de pesados desde la N-232 hacia la AP-68 y así mejorar la seguridad vial.

Supondrá una importante mejora para la seguridad y la movilidad de sus usuarios

La expectación era máxima en la zona para asistir a la inauguración oficial del tramo, que culmina, tal y como ha valorado la delegada del Gobierno en Aragón, Rosa Serrano, “años de trabajo de gran dificultad” para los técnicos, con un reto como “simultanear las obras con una N-232 abierta al tráfico en todo momento”. “El número de desvíos habilitados y la capacidad para hacer frente a las necesidades que iban surgiendo han puesto a prueba la reacción del Ministerio”, ha resaltado.

Igualmente, el director general de Carreteras, Javier Herrero, ha remarcado el “compromiso con Aragón” del Ministerio, asegurando que esta ha sido la comunidad “donde más recursos estuvimos dedicando a nivel de proyecto y estudio informativo”. “No solamente es lo que hacemos, sino lo que estamos comprometidos a hacer en el futuro. Estamos trabajando en el entorno del corredor del Ebro hacia Alcañiz, además de Huesca y Teruel”, ha expuesto.

Del mismo modo, el presidente de la Diputación de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero, ha celebrado que esta inauguración que “por fin” cumple “una reivindicación histórica” de los municipios de la Ribera Alta y el Campo de Borja. “El desdoblamiento de la N-232 cumple doble objetivo, el desarrollo de los municipios de la zona y la reducción de la siniestralidad de esa carretera que tantas y tantas vidas se ha cobrado”, ha subrayado.

El tramo que se ha puesto en servicio tiene una longitud de 10 kilómetros y se inicia tras superar el enlace de Gallur Este, abierto en 2021 con el tramo Figueruelas-Gallur de la autovía A-68, y finaliza en el enlace de Mallén Este, donde se unirá con la N-232 que continua en obras hasta la finalización del tramo completo. Se han construido un total de ocho estructuras (tres pasos inferiores y cinco pasos superiores) que dan continuidad, entre otras infraestructuras, al Canal de Lodosa y a tres vías pecuarias, garantizando así la permeabilidad transversal de la zona.

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