Si bien ya se puede transitar por la calle, todavía se encuentra en obras con el objetivo de plantar elementos de jardinería como parterres

La calle Teniente Coronel Valenzuela, que conecta César Augusto con Cinco de Marzo y el Coso de Zaragoza, se abre este viernes al paso de peatones por primera vez desde el inicio de las obras de la plaza Salamero. “Respondemos así a una petición insistente de los comerciantes de la calle”, ha afirmado el consejero de Urbanismo del Ayuntamiento de la capital, Víctor Serrano.

Si bien ya se puede transitar por la calle, todavía se encuentra en obras con el objetivo de plantar elementos de jardinería como parterres y vegetación en los alcorques. Una zona que, en palabras de Serrano, recibirá “un importante tránsito de personas” y que albergará decoraciones en la campaña de Navidad, como iluminaciones y el buzón real.

La reapertura del eje comercial coincide con el fin de los trabajos de acondicionamiento de la entrada para vehículos del parking subterráneo de Salamero, que podrá volver a ponerse en funcionamiento el próximo día 15, y al que se le añadirá una nueva salida en la calle de la Morería.

El consejero ha agradecido la “infinita y excelente paciencia” con la que vecinos y comerciantes de la plaza y alrededores han soportado las obras durante los últimos tres años, así como la “sensibilidad y saber hacer” de técnicos y obreros implicados.

PARKING RENOVADO Y UNA “PLAZA ABIERTA”

La urbanización exterior de la plaza encara así su recta final y, según las previsiones del Consistorio, en seis meses los zaragozanos podrán ver sus resultados. De hecho, informan, en el interior de la plaza los nuevos núcleos de conexiones (escaleras y ascensores) del parking ya están avanzados y han requerido de un complejo proceso de ingeniería para garantizar la seguridad del entorno.

Los más de 9.000 metros cuadrados de la nueva plaza se urbanizarán bajo los conceptos generales de “una plaza verde, de ocio y como un lugar de encuentro” en el centro de la capital. Así se recoge en el diseño final que se generó tras un proceso de participación ciudadana denominado Reto Salamero, donde se recogieron las aportaciones de los ciudadanos.

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