Las "dark kitchen" elaboran comida para pedidos a domicilio o para otros restaurantes

Las “cocinas fantasma” también conocidas como “dark kitchens” son cocinas sin instalaciones adicionales que elaboran comidas de pedidos para llevar o a domicilio o para servir a otros restaurantes. Para evitar que su proliferación en Zaragoza provoque problemas como ha ocurrido en Madrid y Barcelona, el área de Urbanismo impondrá medidas que afectan a su instalación en zonas residenciales.

El responsable de Urbanismo, Víctor Serrano, ha explicado que la normativa zaragozana se adaptará para impedir, sobre todo, problemas con ruidos, humos, olores, movilidad acceso o conflicto con el comercio tradicional de proximidad.

Para ello, Serrano ha anunciado que llevará a la próxima Comisión de Urbanismo una modificación del Plan General de Ordenación Urbana especificando cuándo las cocinas profesionales y los almacenes pueden considerarse compatibles con las viviendas y situarse en áreas residenciales, y cuándo son incompatible y por tanto situarse en zonas productivas.

“Cuando esta actividad se produce en un entorno industrial como los polígonos, no genera ningún inconveniente, pero existen más inconvenientes cuando su emplazamiento es en un entorno residencial o en el centro de las ciudades”, ha advertido Serrano.

LA NORMATIVA SE APLICARÁ EN ZONAS RESIDENCIALES

La propuesta plantea que las cocinas fantasma podrán situarse en zonas urbanas con uso dominante residencial cuando se integren en local de planta baja, rigiendo las condiciones de la normativa sectorial, sin sobrepasar los 100 metros cuadrados, con acceso directo desde una calle que no sea peatonal y con anchura mínima de 12 metros, sin poder situarse dos en la misma calle en distancia inferior a 100 metros, e incluyendo zonas de espera para repartidores que estén separadas de las áreas de manipulación de alimentos.

Por su parte, los almacenes o tiendas fantasma podrán estar en zona residencial siempre y cuando estén en locales de planta baja, con una superficie máxima de 300 metros cuadrados, y cuyas zonas de vehículos de repartos no ocupen ni más de 10 metros cuadrados ni más del 10% de la superficie construida del local.

Los establecimientos ya instalados en la ciudad tendrán un plazo de un año desde la entrada en vigor de esta modificación, cuando su aprobación sea definitiva, y se exigirá la adaptación si efectúan obras de reforma o ampliación del local.

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