La rotonda de la carretera de Castellón, antes y después de las obras

Las obras de soterramiento de la A-68 bajo la rotonda de la Z-40 en el tramo este de Zaragoza comenzarán entre mayo y junio del año que viene y, previsiblemente, se alargarán durante un año. La pretensión del Ministerio es que el nuevo cruce se inaugure en 2024 y atajar una de las salidas más conflictivas de la capital y que mayores atascos registra mediante la nueva configuración de cruces.

Concretamente, se ampliarán los dos carriles por sentido actuales a cuatro, que posteriormente se dividirán en dos ramales para incorporarse a la Z-40 y dos carriles centrales que entrarán en un túnel para continuar en la A-68. El secretario general de infraestructuras del Mitma, Xavier Flores, explica que el objetivo es que “quien conduzca por la A-68 y no quiera incorporarse en la Z-40 casi ni se entere del cruce ni tenga ningún obstáculo durante el trayecto”.

Actualmente, son unos 37.000 vehículos los que diariamente circulan por ese tramo de la A-68 y mientras duren los trabajos se verán “bastante perjudicados”, si bien destaca Flores que se trata de “una molestia temporal que redundará en una gran mejora de la situación actual”. Se establecerán diferentes desvíos que consistirán en “jugar” con el actual cruce, el de la Z-30 en la facultad de Veterinaria y otras salidas de la Z-40.

El paso inferior, de aproximadamente 535 metros de longitud, se proyecta con dos carriles por calzada (sentido Zaragoza y sentido Castellón) y se disponen dos vías laterales paralelas a las calzadas de la A-68, también de dos carriles, que permiten canalizar los movimientos entre la A-68 y la Z-40 a través de la glorieta y el acceso a las instalaciones industriales y de servicios existentes en ambas márgenes de la citada autovía. Se prevé que el paso inferior se resuelva con la ejecución de una cubrición de vigas prefabricadas apoyadas en pantallas continuas de hormigón armado, que serán las paredes laterales de contención de tierras.

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